Mon distingit i benvolgut mestre, 

He tingut una conversa amb una criada de casa que m’ha interessat bastant perquè m’ha dit, amb gran sinceritat, que creu amb el temps de les encantades. Com la mamà pensa despatxar-la li escric per si vostè creu convenient fer-li alguna pregunta que a mi no se m’hagi ocorregut.

Con estas palabras, se dirigía Adelaida Ferré Gomis (1881-1955) a su maestro, el también folklorista Rossend Serra Pagès el 31 de julio de 1904. Adelaida, había sido alumna de Serra en la Escuela de Institutrices y otras Carreras para Mujeres de Barcelona, convirtiéndose poco después y gracias en gran medida a sus clases, en una destacada discípula y recopiladora de folklore en Cataluña. Tal y como explica Laura Villalba en su tesis doctoral (2014), Adelaida no fue la primera folklorista y tampoco un caso aislado. A principios del siglo XX, un importante grupo de discípulas de Serra, se convirtieron en estudiosas del folklore: Sara Llorens, Joana Vidal, Manuela Fina o Mercè Ventosa, por citar algunos ejemplos.

Serra, un intelectual y folklorista que se desarrolló en el marco de La Renaixença, estuvo siempre convencido de la importancia de la educación de las mujeres. De hecho, su tarea como docente, fue capital para contagiar a sus alumnas del entusiasmo por la cultura popular catalana y la inquietud por el estudio y recolección de materiales folklóricos. Así, las recopiladoras desarrollaron su tarea con gran entusiasmo. Tal y como muestra el fragmento de la carta de Adelaida Ferré que reproducía al principio, estas recopiladoras podían acceder fácilmente a las mujeres de su servicio doméstico o a las trabajadoras del campo que vivían en sus pueblos. Por el hecho de ser mujeres, les era mucho más fácil entablar conversación con ellas, siendo el caso que a veces ya tenían una relación de confianza previa. Así, unas se convirtieron en las que cuentan, las informantes, y las otras en las que escuchan, las recopiladoras.

Volviendo precisamente a la aparición de las que escuchan, las recopiladoras, cabe señalar que además de su incorporación al sistema educativo, se dieron otros factores relevantes como su progresiva inclusión en movimientos asociativos ligados al folklore, como las entidades excursionistas (Oriol, 2013) y en definitiva a un entorno cultural en el que el folklore era una parte muy destacada en la construcción de la identidad nacional catalana. Así pues, la obra de estas mujeres debe entenderse en el marco de un “feminismo burgués, catalanista y conservador” (Villalba, 2014, p.96) es decir, un contexto social en el que se consideraba adecuado y deseable que las mujeres de un determinado status económico se formasen intelectualmente, sin por ello descuidar su “misión terrenal de buenas madres y esposas” (Villalba, 2014, p.96).

Gracias a la documentación conservada en los diferentes archivos, la correspondencia y los artículos publicados en la prensa de la época, analizados en las últimas décadas por diferentes investigadores (Prats, 1982 et al.), aunque sobre todo, investigadoras (Oriol, 2013; Soler 2010; Valriu 2007; Roma 2005) empezamos a conocer la figura y obra de estas pioneras de la recopilación de la tradición oral.

Leer sobre estas mujeres y su obra me ha proporcionado una de aquellas alegrías inesperadas que se hallan a veces en los libros. Y es que como narradora oral, no podría eludir, ni deseo, una estrecha relación con el mundo del folklore y la tradición oral.

La nuestra es una relación compleja, por qué no decirlo, ya que a menudo contamos historias de tradición oral que sin embargo nos llegan mayoritariamente por escrito y lo hacemos en unas condiciones, como profesionales, y en un contexto, los escenarios, que poco o nada tienen que ver con aquello que Josep Maria Pujol denominó el “período de vigencia activa” (2014) de estas historias, es decir, en las condiciones y contexto en el que se contaban originariamente.

Además, tenemos que lidiar a menudo con la idea generalizada  de que los cuentos populares son fundamentalmente conservadores. Y cuando se dice conservadores se quiere decir básicamente que son machistas. Es lo que Bengt Holbek (1998, citado en Oriol, 2014) definía como cuentos masculinos es decir, aquellos cuentos en los que los roles femeninos son pasivos y que mayoritariamente eran contados y recopilados por hombres.  Precisamente la profesora Carme Oriol (2017) lo explica estupendamente en este artículo que podéis leer aquí

Pero existen historias de tradición oral y versiones de historias en las que las protagonistas tienen un papel activo (cuentos femeninos, para Holbek) y es nuestro deber y placer conocer estas historias y contarlas. En estos momentos sabemos que los recopiladores de esta época, escogieron preferentemente aquellas versiones de las historias recopiladas en las que las mujeres tenían un papel pasivo, desechando o considerando secundarias al resto. En muchos casos, estas versiones fueron la base de recreaciones literarias en las que sus autores acentuaron este rol pasivo de las protagonistas femeninas, más allá incluso de lo establecido en la versión oral recopilada. (Villalba, 2014, p. 22).

Y con esto no quiero decir ahora que defenestremos a Perrault y los Hermanos Grimm. Quiero decir que las versiones concretas de estos “cuentos populares” que conocemos, son fruto de un momento histórico y una sociedad. Que no es poco.

De ahí la emoción que siento cuando descubro la figura de mujeres recopiladoras como Adelaida Ferré y muchas otras. El trabajo de estas mujeres sigue siendo en gran parte desconocido y poco/menos estudiado, pero no porque no sea equiparable al de sus colegas hombres. A menudo no pertenecieron al mundo académico y en no pocas ocasiones fueron autodidactas. Lo que no es equiparable por tanto son las condiciones en las que desarrollaron sus trayectorias profesionales.

Tampoco el paso del tiempo les ha hecho del todo justicia y esperemos que progresivamente, su obra sea cada vez más estudiada, valorada y difundida.

Pero haberlas haylas: Elsie Clewes Parsons (EEUU), Charlotte Sophie Burne (Inglaterra), Laura Gonzebach (Sicilia), Rachel Harriette Busk (Roma), Cecilia Böhl de Faber y Larrea (conocida como Fernán Caballero) Emilia Pardo Bazán (Galicia), Ángela Capdevielle (Extremadura). Y esta es una simple lista (que ni siquiera es exhaustiva) ¡que sabe ya a poco!

Así que mejor os dejo con el principio de la “Pepeta Bufafocs” (ATU-510A) que recoge Villaba (2014, p.253) una de las 96 historias que recogió Adelaida y que seguro disfrutaréis recreando:

“Una vegada eren uns comtes que tenien una filla molt maca i se l’estimaven molt perquè era filla única. Quan aquesta noia va ser gran la seva mare es va morir i el seu pare, al cap de poc temps de ser viudo, es va tornar a casar; i es va casar amb una dona que tenia dos filles molt lletges. Vet aquí que la madrastra tenia molta enveja perquè la Pepeta, que era la noia del seu home, era tan maca; i li va agafar un avorriment tan gran que un dia va i la treu de casa sense dir res a ningú. Ella tota espantada pensava: «¿Com ho faràs ara? No saps fer res, i tan mudada que vas ningú et voldrà per criada». Ella que es posa a caminar i, camina que caminaràs…”.

Tània Muñoz Marzà

 

Para leer un poco más sobre el tema:

Amores, M. (2001). Fernán Caballero y el cuento folclórico, Ayuntamiento de El Puerto de Santa Maria, Cádiz.

Baltanás, E. (2002). Folk-lore y folkloristas del XIX en Andalucía: hacia una nueva valoración, Lectuario Seminario de lectura U.E.X., Junta de Extremadura.

García Matos, C. (2004). Presencia de la mujer en la recogida de cancioneros folklóricos. Revista de folklore (278) p. 51-56. Recuperado de Revista de Folklore.

Oriol Carazo, C. (2013). L’estudi de la literatura popular catalana des d’una perspectiva de gènere, Institut d’Estudis Catalans, Barcelona. Recuperado de aquí.  

Oriol C., Samper, E. (eds.) (2014). Això era i no era. Obra folklòrica de Josep Maria Pujol, Publicacions Universitat Rovira i Virgili, Tarragona.

Prats J., Llopart, D. (eds.) (1982).  La cultura popular a Catalunya. Estudiosos i institucions. 1853-1981,  Serveis de Cultura Popular, Barcelona.

Roma Riu,J. (2006). Introducció. En Sara Llorens, Rondallari de Pineda, Ajuntament de Pineda de Mar, Pineda de Mar.

San Filippo, M. Guzmán H. y Zamorano A. (coords.) (2017). Mujeres de palabra: Género y narración oral en voz femenina, UNED, Madrid.

Soler i Amigó J. (2010). Joana Vidal, folklorista, Cossetània, Valls.

Valriu Llinàs, C. (2007). La dona en el Cançoner popular de Mallorca. En Guiscafrè J. y Valriu C. (eds.), La poesia oral: gèneres, funcionalitat i pervivència. Palma / Barcelona,Universitat de les Illes Balears / Publicacions de l’Abadia de Montserrat.

Villalba Arasa, Laura (2014). Adelaida Ferré i Gomis folklorista. Edició, catalogació i estudi del seu corpus rondallístic. Universitat Rovira i Virgili, Tarragona.

 

Y también en la web:

Dona i folklore de Tantàgora

Videos de las jornadas Mujeres de palabra: Género y narración oral en voz femenina


Comentarios   

#3 Pep Bruno 12-03-2018 19:08
Me encantó el artículo, Tània, tengo muchas ganas de leer esas colecciones de cuentos.
Muchas gracias
#2 Marina Sanfilippo 08-03-2018 09:27
Muy bueno, Tania. Por el cariño que le tengo añado un nombre a tu lista: Carolina Coronedi Berti (Bolonia). ¡Gracias!
#1 magda 07-03-2018 08:38
¡Muchas gracias, Tania! Cómo acompaña tener información como la que das. Y tan bien contada. Besos

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