inglés

Cuando se trabaja con personas que han tenido que dejarlo todo, a menudo lo único que han podido llevar consigo cruzando fronteras geográficas, son las historias y su profundo arraigo en la tradición oral. Esto no es tan solo una metáfora. Es la base, la realidad de las vidas de los migrantes. ¿Cómo se traslada toda una vida a 30 kilos de equipaje facturado? Y esta es la situación de los migrantes más privilegiados... En una precaria lancha neumática sin un centímetro de más entre los apretados viajeros tendrás suerte si el chaleco salvavidas que rodea tu cuello no te ahoga durante el trayecto. 

En estas circunstancias las historias se convierten en muchas cosas: recuerdos, lanchas salvavidas, entretenimiento, canciones de cuna, hogares... 

Pero, en el presente clima hostil hacia los refugiados, las historias se han vuelto moneda de cambio para muchos de ellos. La relación entre las historias y su valor como instrumento de cambio y transacción no es nueva. En los cuentos tradicionales se pueden observar a narradores ejerciendo su arte por dinero. Sherezade contaba cuentos para salvar las vidas de las mujeres del harem de su esposo y la suya propia pero también por orden de su rey: “Cuéntame una historia”. Los cuentos los elegía ella y aquello cambió la historia de todos en aquel reino. El narrar historias hoy en día tampoco se ha divorciado de ganarse la vida o salvarla. 

En el clima actual, que otorga una gran importancia a los relatos “personales” y “culturales” en casi cualquier momento de nuestras vidas, las historias se convierten en mercancías comercializadas, y la vida y la muerte son las apuestas en juego. Los medios conservadores y su discurso político utilizan “historias” sobre la naturaleza parásita de los migrantes y por otro lado, el discurso favorable hacia los refugiados se nutre a su vez de “historias” que resaltan la fuerza y la vitalidad de la su presencia y su contribución social. 

Casi todo el mundo habla a través de estas “historias” - empezando por las voces personales narradas en tercera persona que, progresivamente se van tornando más abstractas y extrañas a medida que viajan entre lenguas, impresiones y transcripciones. Cambian políticas. 

Aquello que mi trabajo pretende primariamente crear, a través de las historias y de la narración, es un espacio común. Una de las primeras cosas que necesito hacer en las sesiones de narración es despojar las historias de su carga mercantil. No vivimos solamente en un mundo de famosos, vivimos en un mundo que glorifica la “singularidad”, esa descarada hambre que requiere que cada acto vital y cada manifestación artística sea “nueva”, “original”, “poderosa” y “única”. Es un mundo en el que la búsqueda del conocimiento exclusivo viene a costa de la búsqueda de un espacio común. Pero estos aspectos no tienen que ser mutuamente excluyentes. La creación de un espacio común requiere de mis capacidades como narradora para escuchar y sintonizar con todo lo que está presente en la sala, y de mi fortaleza y de mi disposición para ser testigo de ello. El ser testigo de lo presente guía la historia que narro en ese momento y en ese lugar. 

Trabajando con solicitantes de asilo y refugiados, he reflexionado sobre las ocasiones en las que me ha preocupado la ausencia de un intérprete ante el desconocimiento del idioma en el que yo narraba (generalmente el inglés). Al trabajar a menudo con pequeñas ONGs , con solicitantes de asilo sin recursos, frecuentemente nos vemos obligados a trabajar sin intérpretes. Al final se descubre que es precisamente esa precariedad la que es necesaria. La falta de recursos nos obliga a concentrar nuestro trabajo en lo que nos es esencial y, en cierto sentido, a deshacernos de todas esas capas con las que queremos embellecer nuestra presencia pero que, en realidad, nos alejan de lo que buscamos. La ausencia de intérpretes ha sido una de las bendiciones en mi trabajo. Nos ha obligado a todas - a mí misma como narradora y a los participantes - a mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de que todos somos intérpretes. Se puede caer en la trampa de ligar la narración al mero hecho de la transmisión de contenido oral pero cuando miro a mi alrededor en una habitación donde se está narrando, me doy cuenta de que algo más está ocurriendo. Algunas personas cierran los ojos, otros se pierden en la escucha, algunos tienen papel y lápiz y trazan bosquejos y dibujos, los cuerpos se relajan, los niños se echan en el suelo,...- todo esto ocurre simultáneamente durante la narración. Aquellos que realmente quieren comprender el significado de las palabras les preguntan a sus amigos, a sus conocidos o a sus vecinos en el grupo y, entonces, se produce una suave corriente de susurros que acompaña la voz de la narradora. El ver y el escuchar se hacen presentes sin ser abiertamente visibles. 

El trabajar como narradora con ancianos y adultos de estas culturas es mucho más que contar historias en un círculo. Son personas que realmente saben lo que es un narrador,  lo llevan incrustado en sus huesos. Entonces, el primer objetivo es crear un espacio común para la oralidad y, para ello, tanto narradores como oyentes se muestran vulnerables, aceptan su existencia a la sombra de la transmisión oral de historias. De esta forma, se crea un círculo autenticamente común que incluye y envuelve más allá del simple acto de estar sentados en un círculo. 

Es entonces cuando, como narradora, quizás pueda aprender algo... 

Como miembro activo de Narradores sin Fronteras (Internacional), intento llevar este trabajo a través de diferentes países europeos que experimentan la sensación de ser invadidos por refugiados y migrantes. La narración es un puente que hace posible conexiones y, en el papel de narradora, soy a la vez alumna y maestra entre migrantes. 

Estaré explorando más profundamente todos estos aspectos de la creación de un espacio común en los talleres de la Conferencia de Narradores sin Fronteras que tendrá lugar en Sarajevo del 5 al 7 de octubre de 2018. 

Gauri Raje, Silent Sounds, Reino Unido/India

antropóloga y narradora oral, trabaja en el Reino Unido e India con adultos y grupos

vulnerables, sobre todo solicitantes de asilo, refugiados y migrantes. 

Traducción: José M. Ramos

Este artículo pertenece al BOLETÍN N.º 62 Ab18 – Cuentos sin refugio

 

MÁS INFORMACIÓN

Gauri Raje (Reino Unido/India) y María Serrano (Finlandia/España) ofrecerán en los próximos meses talleres de “Cuento y encuentro” en Tenerife, Barcelona (organiza ANIN) y Cádiz como botones de muestra del próximo congreso internacional de Narradores sin Fronteras.

En marzo, María Serrano impartió un taller en Sevilla en cooperación con Esther Yamuza/ Danza Mobile. 

Para más información sobre fechas y lugares se ruega consultar la página web de Tellers without Borders

El plazo de inscripción para el congreso ya está abierto con una oferta especial de 180 euros (congreso y comidas) hasta finales de abril.
Uno de los propósitos del congreso es escuchar las voces de Sarajevo y crear un espacio de escucha y aprendizaje. El otro tema principal es la narración y la pedagogía en nuestros tiempos tratando también la pedagogía de emergencia para niños y niñas en situaciones extremas. 


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