Mario Cosculluela entrevista a Eugenia Manzanera

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No se sabe muy bien si por cumplir lo que dicta su apellido o por puro instinto vital, cada cierto tiempo Eugenia Manzanera florece y recoge frutos. Ella que se dice Mujer, Cuentista, Payasa, Bufona, Teatrera, Retahilandera, Buhonera del Cuento, esto último lo añado yo (vicio de cuentero), para sorpresa de su familia, pero no de sus compañeros, ha recibido el premio del Público en la Feria de Teatro de Castilla y León/Ciudad Rodrigo 2016 por su espectáculo Retahilando. Uno que no ha visto el espectáculo piensa: puede ser realmente que todo el público que ha pasado por la feria sean amigos suyos, o será que el público especializado y aficionado, “El Público”, que pasa por la Feria considera que, en efecto, Retahilando es el espectáculo que más ha gustado. Creo que no hace falta conocer demasiado a nadie para saber si le pone corazón, tesón y sentido común a su trabajo. Así que no me cabe ninguna duda de que es un merecido reconocimiento a su trabajo. Un lujo salmantino contarla entre los miembros de AEDA.

 

Mario Cosculluela: ¿Quién es Eugenia Manzanera?

Eugenia Manzanera: Ella es como la Tarara, a veces sí, a veces no, más de gelatina que de piedra, aunque doy una impresión diferente de “primeras”.

 

¿Cómo llegas al mundo del cuento?

De la mano de Marieta Monedero bibliotecaria de Salamanca en 1992. Ella fue también mi primera directora de teatro con la que trabajé allá cuando yo tenía 16 años en una compañía de Salamanca, “Trebejo”.

 

¿Qué implica ser profesional de la narración?

Tener mucho respeto por el público y por qué haces, dónde lo haces y cómo lo haces. Ser profesional implica una gran responsabilidad con el cuento y con los demás que se dedican a ello, es también una responsabilidad social con el mundo… mercado, impuestos, gastos, pagos, etc. Puedes pasar de esto pero habría que hacer que cambiara todo desde los cimientos, que no sería mala idea.

 

¿Cuántos años llevas contando cuentos?

Desde 1992 ¿y como profesional? Pues desde 1995 si consideras profesional el hecho de estar dada de alta para realizar una actividad.

 

También tienes un largo recorrido en el mundo del clown, ¿cómo se imbrican o relacionan dos disciplinas artísticas, en apariencia tan distintas?

Creo que en ser ágil; y no una agilidad de hacer cabriolas o ser malabarista, sino en la ligereza de hacer del estar. También en la verdad, el clown parte mucho de la verdad y el narrador también, aunque estemos jugando siempre con las mentiras… Contradicciones de este mundo.

 

¿Tienes algún tipo de formación en teatro del gesto?

Algo de Lecoq y Commedia dell Árte con Antonio Fava.

 

¿Cuáles son tus referentes?

La gente que me he ido encontrando por el camino, compañeros, espectáculos, cursos… desde algo de flamenco hasta interpretación ante la cámara. Todo me nutre, de todo saco mis “cosillas”... pero no tengo un maestro o alguien que me encandile, soy muy poco mitómana, la verdad.

 

¿Dentro de la Comedia del Arte, con que personaje arquetípico te identificas más? 

Bueno, hay un personaje que Antonio Fava se ha inventado que a mí me gusta mucho: es LA ZUANA, un Zanni mujer que en 1500 no existía, es como un Zanni con tintes de Colombina, pero más tierra. Aunque a mí me dieron en título de SIGNIORA cuando estuve en Italia.

 

Cuentista, cuentera, cuentacuentos, narradora, ¿cómo te gusta que te llamen?

!Artistaza! Jajajaja… no sé, mira que es complicado… Aunque tenga mala prensa a mí me ha gustado cuentista de siempre.

 

También te defines como bufona, esa que se rio tanto de sí misma que puede reírse hasta del rey, ¿en qué posición te pone esto?

En no tomarme demasiado en serio. Dicen que los ángeles pueden volar porque no se toman en serio; pues eso, yo quiero volar y no siempre lo consigo. Lo malo de ser bufón es que ves muchas cosas feas, pero lo bueno es que las aceptas más tarde como parte del decorado y te ríes de ellas.

 

¿Qué desayunas un martes por la mañana? 

Depende de si el lunes fue lunes o fue domingo, que los hay ¿no? Me encantan los lunes que son domingos.

 

En alguna ocasión te he visto definida como bailarina de manos, ¿Qué es esto? 

Me gusta mover las manos. Son nuestras marionetas, las primeras que nos enseñan con 5 lobitos. Son aleteos, tienen yin y yan, pueden acariciar y pueden pegar, encierran fuerza y sutileza. Las manos son un espectáculo. Quien las mete dentro de los bolsillos no sabe lo que se pierde. Bueno, aunque nunca sabemos lo que hacen con ellas en los bolsillos, vete tú a saber si no somos nosotros quienes nos perdemos algo, porque las manos rara vez pueden estar quietas, a no ser que estén dormidas.

 

Te mueves en las tablas trabajando desde diferentes corrientes escénicas. En tu web, por ejemplo, tienes una pestaña con propuestas de narración y otra de teatro. ¿Cuál sientes que es la diferencia entre una cosa y otra?

Llevo tantos años compaginándolas que no sé dónde está la línea de separación, en mis trabajos desde luego a penas se nota. Incluso en el de clown mi clown es muy narradora.

 

Te llaman un día de una ONG para que hagas una sesión de cuentos sobre el hambre, ¿cuál es tu respuesta?

Que solo tengo una sesión de sed de justicia. No soy la que buscan.

 

Cuentas para bebes, niños y adultos. ¿Qué diferencia hay entre contar para unos u otros? 

Ufff, gran pregunta. Creo que son los padres, como en Navidad. Si el público es “bueno bueno” ninguna, si quieren escuchar ninguna, yo me lo tomo igual de “en serio“.

 

¿Qué es Retahilando?

Mi futuro.

 

¿Y una retahíla?

Mi pasado.

 

¿Cómo toma forma Retahilando?

Tirando del hilo de lo que me apetecía contar y de la forma en que me apetecía contar y contar, jugando jugando…

 

En Retahilando formas pareja escénica con Iovis Instrumental, ¿cómo se inicia esta relación y qué supone armar un espectáculo de narración con un músico?

Este es nuestro tercer espectáculo juntos. No sé cómo será con otros músicos. Con Iovis es que me resulta muy fácil trabajar, nos respetamos mucho. Yo casi no sé nada de lo suyo y él nada de lo mío, así que cada uno tiene su parcela de creación.

 

Veo que en Retahilando te has rodeado de un plantel de grandes mujeres para la creación: Magdalena Labarga, Silvia Carbonell, María Riera y Melanera. ¿Cuál ha sido su función?

Pues acompañar y crear conmigo.

 

¿Crees que es importante contar con terceras personas a la hora de crear un espectáculo?

Sí, es fundamental, pero gente que no te imponga sus formas, que respete quien eres. Magda dice que ella hace de dama de compañía y creo que esto es perfecto. Silvia me ha ayudado cosiendo y haciendo un trabajo fino que yo no sé hacer. María fabricó un artilugio perfecto y muy de acuerdo con su forma de trabajar, no es escenógrafa, ella es artista y me regaló, por así decirlo, una de sus obras para que yo la utilizara ¿Por qué mujeres? Pues no sé… me acabo de dar cuenta. Es verdad, menos Iovis todo mujeres. Me gusta trabajar con mujeres, son menos invasoras ¡hala!

 

Te has aventurado a grabar un disco con el nombre del espectáculo ¿Qué podemos encontrar ahí?

Pues las canciones del espectáculo, producidas por Iovis que hace un trabajo fantástico en el disco.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que esté empezando en esto de los cuentos?

Que sea ligero y de verdad, y que se divierta.

 

Vamos a jugar a la libre asociación de ideas, no pienses mucho, contesta lo primero que te venga a la cabeza.

Risa – Dientes.

Cuento – Principio y final.

Sombrilla – Sombrero.

Comba – Niño.

Aguacate – Pasta.

Retahíla – Bla bla blabla.

Tambor – Golpe.

Circo – Payaso.

Cocodrilo – Dientes.

Italia – Salto.

Doctora – Bata.

Niña – Comba.

Escucha – Oreja.

Escenario – Escalón.

Trampantojo – Añojo.

Bululú – Solo.

Maleta – Viaje.

 

Muchas gracias Eugenia, te deparamos un gran futuro recorriendo mares, aires y tierras con Retahilando. Suerte y hasta la próxima.

 

Mario Cosculluela

Este artículo se publicó en el Boletín n.º 45


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