La formación literaria de los más pequeños parte del desarrollo del hábito lector, especialmente de las habilidades que integran la formación de la competencia literaria. Fomentar estas habilidades es una tarea ardua que depende de todos aquellos que comparten la responsabilidad en la educación de los niños y niñas y compromete a toda la sociedad. En base a este compromiso que entiende la lectura como un acto plenamente social y no meramente individual, se desarrolla desde mediados del siglo pasado en España "La hora del cuento", como una manera de recuperar la oralidad y de transmitir a través de la palabra hablada una selección de libros álbum o cuentos tradicionales. 

"La hora del cuento" es plenamente conocida en las bibliotecas de muchas ciudades desde hace varias décadas y uno de sus objetivos es acercar a los usuarios a los libros de una forma cercana, lúdica y amena, fomentando el placer por la lectura y la escucha y promoviendo la adecuada selección de libros. 

"La hora del cuento" llega también en los años setenta a algunas librerías que comienzan a constituirse como un espacio no sólo de compra, sino de descubrimiento y disfrute de los libros. Una de estas primeras librerías fue Cap Gros, que pasaría a ser la conocida Robafaves posteriormente. De esta librería y de su experiencia nos habla Pep Durán en el artículo "Contar en librerías"

Más adelante, a partir de la década de los noventa aparecen por diferentes ciudades de España muchas librerías especializadas que programan actividades de este tipo. La Casa del Libro, en Madrid, propone, de la mano de Lili Cuentacuentos (Carolina Barreira), sesiones de cuentos cada semana, cuya larga experiencia nos cuenta detalladamente en el artículo "¿Quién vive en la casa del libro?"

Sin embargo, la figura del narrador oral profesional no siempre encuentra su sitio en las librerías. Cuestiones relativas a las condiciones de contratación suelen dificultar la tarea. En base a estas dificultades, varios narradores de Andalucía han propuesto el programa "Las librerías contadas", en el que editoriales y librerías aúnan esfuerzos para dignificar el oficio del narrador en estos espacios. 

Hace unos seis años, en Tenerife no se llevaba a cabo "La hora del cuento" en ninguna librería de forma estable, de manera que propuse la actividad a una librería de la capital en la que estaban interesados en realizar actividades culturales: Librería Agapea. En el siguiente artículo, con el que participé en 2012 en el IV Congreso Iberoamericano de las lenguas en la educación y la cultura (Salamanca), expongo la experiencia: "La educación literaria en librerías: perspectivas y excelencias."

Sin más, les enlazo aquí la AGENDA del mes de junio. Indaguen en las librerías más cercanas, bibliotecas, centros culturales, colegios... allí estaremos contando. 

 

El boletín n.º 54 de AEDA ha sido coordinado por Laura Escuela


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