Respuesta de Carmen A. a Carmen Sara:

"En mi infancia, nadie me contó nunca un cuento. Todos tenían otras cosas que hacer o estaban demasiado cansados para dedicarme ese tiempo. Luego en el colegio, sí me leyeron algunos, pero los típicos. A pesar de todo, aprendí a leer muy pronto y siempre me ha gustado mucho hacerlo y los leía yo. De todo tipo. Leía todo lo que caía en mis manos. Y muchos me enseñaron muchas cosas. De hecho, me gusta seguir leyéndolas y sacar enseñanzas.

Cuando oí a Carmen Sara narrar historias y cuentos, para los/as presos/presas de Topas, me quedé fascinada. Hay mucha sabiduría en sus cuentos y su forma de expresarse es simplemente maravillosa. Hace que todo te llegue al corazón y se grabe en tu memoria. ¡Gracias, tocaya!"

  

 LA HIGUERA (poema que recuerdo)

Porque es áspera y fea,

porque todas sus ramas son grises,

yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta, hay cien árboles bellos,

ciruelos redondos, limoneros rectos 

y naranjas de brotes lustrosos.

En las primaveras, todos ellos se cubren de flores 

en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste, con sus gajos torcidos 

que nunca de alegres capullos se visten.

Por eso, cada vez que yo paso a su lado, 

digo procurando hacer dulce y alegre mi acento:

“Es la higuera el árbol más bello de todos los del huerto”.

Si ella escucha, si comprende el idioma en que hablo, 

qué dulzura tan honda 

hará nido en su alma sensible de árbol.

Y tal vez, a la noche, 

cuando el viento acaricie su copa, 

embriagada de gozo le cuente: 

“Hoy a mí me dijeron hermosa”.

 

Este texto de Carmen A. fue publicado en el Boletín n.º 105 – Cuentos en cautividad