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Adell, J. A., y García, C., Bandoleros. Historias y leyendas románticas españolas, Ediciones de la Torre.

Reseña de los propios autores para nuestra web: 

En el año 2000 y en el 2002 publicamos dos libros sobre los bandidos aragoneses. En ellos aparecen más de cuarenta  historias ambientadas en el siglo XIX y comienzos del XX.

Unos años después coincidimos en Castellón, en unas jornadas en la Universidad Jaime I, con la escritora y narradora Ana Cristina Herreros, quien al conocer estas publicaciones nos comentó la posibilidad de  realizar un libro de esta temática, pero de todo el territorio hispano. Esta obra acaba de ver la luz con Ediciones De la Torre. 

En Bandoleros. Historias y leyendas románticas españolas se narra la historia de medio centenar de bandidos románticos que se echaron al monte y hasta fueron admirados por las gentes humildes, proyectándose la leyenda de que eran generosos pues robaban a los ricos para repartirlo entre los pobres. Aparecen sus vidas noveladas y algunos romances que los han recordado. Encontramos mujeres como la gallega Pepa a Loba o Margarita Cisneros, de Tamarite junto a nombres legendarios como Luis Candelas, en Madrid; Patakón, en tierras vascas; Los Guardianos de Lanzt; en el Pirineo navarro; El Barbudo, por tierras de Alicante; El Peliciego, por Murcia; Casola o Pancha Ampla, en las comarcas del Ebro catalanas; Jarero, por Extremadura o los más conocidos bandoleros andaluces: el Tempranillo, Diego Corrientes, El Vivillo, El Lero o El Pernales. Por supuesto que también están representados los aragoneses Cucaracha, Bondades de Fraga, Teixidó de Mequinenza, El Floro del Bajo Aragón o Mediaoreja de Cucalón.

Algunas características de la publicación son:

  • Se refleja la historia de diferentes bandidos las diecisiete comunidades autónomas. En el caso de Canarias nos fue muy difícil encontrar a alguno representativo y mencionamos a "El rey de los campos de Cuba", originario de aquellas islas, pero que actuó en Cuba cuando aún era territorio español.
  • Se ha buceado en prensa de la época de toda España para sacar algunos aspectos de estos personajes que hasta ahora no eran conocidos.
  • Es el primer libro en España que se ocupa de los bandoleros de todas las comunidades y, tras todas nuestras publicaciones de temas aragoneses, es nuestro primer libro de ámbito nacional.

El bandolerismo no es propio de un país ni de una época determinada, es un fenómeno social y universal. Este fenómeno ya floreció en la época heroica griega. También se remonta a los orígenes de la civilización romana; un ejemplo lo observamos en la celebridad que adquirió el mitológico Caco.

En el siglo XV aparecieron en Alemania los raubritters, caballeros que vivían del robo a pesar de pertenecer alguno de ellos a distinguidas familias. Inglaterra tuvo su Robin Hood, Escocia su Rob-Roy...

En los tiempos modernos, muchos países han mitificado a sus bandidos célebres. En Alemania, Schinderhannes, al frente de unos cuantos bandoleros, creó la banda del Rhin... En Italia tuvo origen político, fantaseándose por la imaginación popular la vida aventurera de los bandidos. Hungría, Grecia, Córcega, entre otros países y regiones del mundo, vivieron y sufrieron el azote del bandolerismo.

Los viajeros extranjeros por España contribuyeron a difundir en Europa la fama de los bandoleros españoles, presentando a los de Sierra Morena con carácter duro, personalidad seductora y distinguidos por su forma de vestir (el prototipo era el “Tempranillo”).

La muerte del “Pernales”, en 1907, significó el principio del fin de este fenómeno social, cuyo proceso de desaparición se inició con la creación de la Guardia Civil.

A lo largo del siglo XIX circularon por nuestro país diferentes testimonios que daban a conocer a las gentes las hazañas de los más afamados bandoleros: folletines o novelas por entregas publicados por la prensa que narraban la vida y hazañas de los bandoleros famosos, aleluyas, romances de ciego o representaciones teatrales con el bandolerismo como tema.

En el arte también quedó constancia el fenómeno del bandolerismo. Entre las numerosas obras que se podrían citar con escenas sobre el tema (Ej. Sebastián Vrancx: El asalto de los bandoleros) destacaremos especialmente a Francisco de Goya. Como un fotógrafo de su época, Goya dejó testimonio de lo que veía o de los temas que circulaban de boca en boca; En 1793 pintaba un óleo sobre hojalata con el título de Bandidos asaltando a una diligencia. Insistió sobre el tema en El asalto al coche y en seis pequeñas pinturas, de 1807, en las que narraba cómo un famoso bandolero, el “Maragato”, era desarmado y aprisionado por el padre Pedro de Zaldivia. Federico Torralba recuerda que la escena era “tema de los cartelones que los ciegos mostraban en las ferias y en las calles y que explicaban populares escenas de bandoleros y crímenes; también en pliegos de aleluyas que los mismos ciegos vendían”.

Pero sin duda alguna, el bandolerismo ha dejado su mayor huella en la tradición oral, que ha conservado leyendas y personajes históricos.

Las fuentes que hemos empleado son:

  1. Bibliográficas. Revisión de la bibliografía actual donde destacan las publicaciones sobre el bandolerismo andaluz.
  2. Prensa de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se han revisado más de cuarenta periódicos de toda España de esta época.
  3. Tradición oral. Algunas leyendas nos las han transmitido por tradición oral y en la publicación aparecen numerosos romances. 
  4. También existe abundante webgrafia y blogs que tratan de algunos de estos peculiares personajes y sus bandas.

Y como dice A. C. Herreros,  “estos bandoleros son historia, literatura y poesía, y los tres géneros se entrelazan  para que no olvidemos que hubo una época en la que los desheredados, los menesterosos, las víctimas de la injusticia se echaban al monte para restituir la justicia donde no la había”

José A. Adell y Celedonio García

 


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