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Arianna Squilloni, En el laberinto de la palabra. Guía de viaje, col. Cuadernos Hexágono, n.º 1, ed. Pantalia.

En estos días he leído (y releído) En el laberinto de la palabra. Guía de viaje, n.º 1 de la colección Cuadernos Hexágono, publicación vinculada al grupo Círculo Hexágono y realizada por Pantalia. Este primer número contiene un ensayo de Arianna Squilloni.

Este número, tal como reza su título, nos invita a entrar en el laberinto de la palabra siguiendo el hilo de Arianna a través de los apartados de su ensayo, unos textos hermosos, pulcros, profundos y muy sugerentes que ordenan el paseo por las diversas capas de la palabra.
El viaje comienza por el sonido (que escucha el recién nacido cuando le hablamos, que balbucea más adelante, que prueba gozoso y que juega cuando juega), el sonido es el aliento de las cosas: la forma de apresar el mundo todo en el aire. Y también la selección de fonemas (y la acotación de posibilidades). Decir, nombrar, es empezar a organizar el mundo.
Luego llega el significado, esa vinculación entre lo dicho y lo referido, pero también esa fosilización, esa categorización primera del mundo en palabras que luego podemos descategorizar para jugar, para buscar el significado más allá del significado.
Continúa con las palabras que no son otra cosa que fijar el aire y entrar en la dimensión de los signos y de la percepción visual. Por eso es normal que nos adentremos en una parte muy sugerente del recorrido: las palabras como imágenes.
Continuamos el paseo con los matices y las riquezas de las diversas lenguas en esta Torre de Babel que es el mundo (y el patio del colegio). Hablar una lengua es entender el mundo, pensarlo, percibirlo... de una manera.
Finalmente el trayecto llega a la esencia misma, a la razón última: a nosotros que, inevitablemente, somos palabra y vivimos rodeados de palabra. Pero igual que la palabra nos hace, sin un criterio crítico, sin una reflexión continua, puede deshacernos, puede manipularnos.

La revista, con apenas sesenta páginas, es una fiesta desde la primera a la última palabra. Cada epígrafe está plagado de citas, referencias y reflexiones valiosísimas; y los ejemplos y bibliografía que utiliza Arianna (poeta, editora y gran conocedora del mundo de los libros) son estupendos y una continua invitación a la búsqueda y la lectura. Una propuesta que se despliega en muchas capas, que soporta y pide muchas relecturas y que tiene reflexiones deslumbrantes a cada paso. Una delicia. Un festín.
Una lectura que os recomiendo encarecidamente.


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