african oral literature

Isidore Okpewho, African Oral Literature. Backgrounds, Character and Continuity, Indiana University Press [ficha en catalán]

 

La primera vez que me encontré con esta obra del profesor Isidore Okpewho, estaba haciendo una pequeña investigación sobre la tradición oral de los Akan en la Universidad de Accra (Ghana). Era agosto y no había mucha gente en el campus, y menos en la biblioteca, un impresionante edificio de estilo victoriano rodeado de exuberantes árboles tropicales y una tierra roja que, a menudo, se colaba entre salas y libros.

Debo reconocer que cuando me planté ante el catálogo de la biblioteca, apenas había leído nada sobre este tema. Así que fue casi por casualidad que descubrí esta obra, African Oral Literature, escrita por Isidore Okpewho en el año 1992. El profesor Okpewho, especialista en literatura comparada, profesor en la universidad neoyorquina de Binghamton y originario de Nigeria, se había formado, como tantos otros intelectuales africanos, en universidades europeas y norteamericanas, donde había desarrollado gran parte de su vida profesional. De hecho, su interés por la tradición y literatura oral africana empezó a finales de los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado, a raíz de su tesis doctoral The Epic in Africa: Toward a Poetic of the Oral Performance y obras como Myth in Africa: A Study of Its Aesthetic and Cultural Relevance.

Sus escritos de esta época intentaban refutar las teorías de Ruth Finnegan acerca de la inexistencia del género épico y del mito en la tradición oral africana, desarrollando a partir de este momento, una extensa bibliografía que, con el tiempo, derivaría en el estudio de la diáspora africana en América y la comparativa entre sus respectivas tradiciones y literaturas orales.

En aquel agosto en Accra ya había conocido yo la obra de Finnegan, Oral Literature in Africa, pero avanzaba tan lentamente por su rico y complejo lenguaje, que cuando topé con la sencillez estilística de Okpewho, aparqué a Finnegan (pero en doble fila, para poder volver poco tiempo después) y las páginas de African Oral Literature empezaron a deslizarse en las cortas tardes ghanesas.

African Oral Literature trata efectivamente acerca de la literatura oral africana desde diferentes perspectivas, reflexionando no sólo acerca del significado de este concepto sino incluyendo diferentes factores que pueden ser tenidos en cuenta en su estudio, así como la tipología de fuentes que pueden ser consideradas como tal. El objetivo de Isidore Okpewho cuando escribió este libro era, en primer lugar, volver a situar y resignificar la literatura africana de origen oral como una forma literaria más y con el mismo status que las literaturas escritas, a pesar de sus peculiaridades. Además, buscó de alguna manera incluir al narrador oral en el mismo nivel de reconocimiento que el escritor moderno.

Cuando leí esta obra por primera vez, me llamó la atención la cantidad ingente de formas que pueden considerarse literatura oral y que no acaban, sino que empiezan, con los cuentos: canciones, rimas, proverbios, y hasta con la llamada drum poetry o talking drums, característica de algunas zonas de África occidental, y creada a partir de tambores de reloj que pueden imitar la prosodia y el tono del lenguaje humano.

Y no era tan sólo que la literatura oral africana no se redujera a los cuentos de tricksters, que tanto anhelaba escuchar, sino que, tal y como explicaba Okpewho, no podía entenderse este tema ni investigarlo sin tener en cuenta otros factores, entre los que destacaban el narrador y la audiencia. Esta aportación me interesaba especialmente y probablemente más como narradora que como investigadora, ya que era muy consciente de la diferencia y la influencia que puede marcar un narrador, con su estilo, tono y su inherente capacidad creativa para alterar y modificar diferentes motivos en el seno de la historia. Así que esta aportación de Okpewho no era en absoluto banal, en tanto que las primeras recopilaciones de cuentos realizadas tanto en África como en otras partes del mundo, auspiciadas bajo el colonialismo más paternalista, apenas hacían referencia al narrador, o a las circunstancias en las cuales estas historias se contaban.

Estas afirmaciones de Okpewho me llevaron a pensar que en realidad la tradición no es tan tradicional como parece. Ya Ruth Finnegan rechazó la idea de que la tradición no cambiase y que además proviniera siempre de tiempos inmemoriales, y el autor indaga en este aspecto relacionando además estas formas de la literatura más ancestral con su persistencia en las prácticas literarias modernas. Así, en la tercera parte del libro, The Survival of Oral Literature and Modern African Literature, no sólo incluye nuevas posibles formas de estudio en ámbitos urbanos, por ejemplo, sino que también dedica un apartado a la influencia de las formas orales tradicionales en la literatura africana contemporánea, ya sea en prosa o teatro.

Ahora, mientras escribo estas palabras sentada frente al ordenador de casa y hojeo de nuevo las páginas de African Oral Literature me parece que vuelvo un poco a aquella biblioteca maravillosa y polvorienta. Ha pasado tiempo desde entonces y me pregunto muchas cosas. Me pregunto sobre las dificultades de presentar una obra de síntesis sobre todo un continente, en realidad tan diverso y rico. Me pregunto sobre cómo se adaptan las historias tradicionales en un contexto en ocasiones tan cambiante y si aún, en el porche de las casas o a la sombra de una ceiba, se junta la gente a contarse cuentos de Zomo, la liebre o Ananse, la araña. Estas y otras muchas preguntas no me impiden seguir disfrutando de este libro que recomiendo. Porque se lee bien (aunque no esté traducido al español, que yo sepa) y porque probablemente cuando lo acabas pasa que, sencillamente, quieres oír y saber más sobre el tema. Eso es peligroso, como la mayoría de las cosas que valen la pena.

 

Tania Muñoz Marzá

 

 


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