La lectura y la narración oral están íntimamente ligadas, los relatos orales fueron transcritos a lo largo de la historia para ser leídos y la lectura de estos relatos los ha devuelto muchas veces a la oralidad. De hecho, aunque siguen existiendo contadores que cuentan desde una tradición oral familiar o popular, son realmente pocos, y para la mayoría de los narradores orales actuales la fuente de su repertorio está en los libros y en su lectura. El narrador pasa muchas horas leyendo y es difícil imaginar un narrador al que no le guste hacerlo. 

Pero, además, la narración oral está considerada una herramienta fundamental para la animación a la lectura. Puede leerse en el artículo de Pep Bruno sobre las bibliotecas de Las Rozas y su hora semanal del cuento que esta relación entre cuento contado y animación a la lectura existe, es fuerte y directa.

No es difícil de entender. Si lo pensamos un poco, es raro encontrar  personas que no les guste escuchar historias y sí muchas que no les gusta leer y eso se debe a que en la relación esfuerzo-placer, la narración oral tiene todas las de ganar. Es capaz de llevarnos muy lejos sin que, aparentemente, estemos haciendo nada. 

Quería  también señalar que la narración tiene una influencia sobre el aprendizaje de la lectoescritura. El Bristol Study llevado a cabo en Inglaterra (Wells, 1986) estudió las conductas de un número de niños y qué elementos tenían relevancia a la hora de aprender a leer. Se tuvo en cuenta si los niños en sus casas miraban libros y hablaban de ellos, escuchaban historias, dibujaban y coloreaban, y escribían o pretendían escribir. De los resultados se desprendió que escuchar historias era el único factor que realmente ayudaba a la adquisición de la lectura y la escritura.

Sin duda, una sesión de cuentos tiene valor en sí misma sin que haya que añadirle ningún extra, pero el hecho es que el prelector que escucha hace lo que después tendrá que hacer mientras lee: convertir en imágenes las palabras que están llegando a su mente. Por eso un niño que ha escuchado muchos cuentos tiene tal entrenamiento en este sentido que difícilmente la comprensión lectora será un problema para él.

Narración oral y lectura están, entonces, ligadas, relacionadas y conectadas de manera muy fuerte y sin embargo son cosas muy diferentes. La lectura, aunque sea en voz alta tiene que ver con la palabra escrita de la que el lector se hace eco. En la narración, aunque sea de un texto escrito previamente, el narrador hace suya la historia y la relata de viva voz como algo propio. 

 

Estrella Escriña

 

Voces relacionadas: libros, (contar con) libro

Bibliografía
Wells, G. (1986). The meaning makers: Children learning language and using language to learn, Portsmouth, NH, Heinemann