'Local para contar. Conjunto de técnicas relativas al arte de la representación.'

Aunque las fronteras entre narración y teatro son difusas, porque ambas artes utilizan la voz y el gesto como base, y ambos necesitan de un público, podemos señalar algunas diferencias:

En el teatro, se re-presenta una historia, mientras que en la narración el público la reconstruye en su imaginario mediante la sugerencia que el narrador hace presente.

En el teatro, se cuenta para el público, mientras que en la narración se cuenta con el público, que tiene un papel mucho más activo.

El teatro suele estar más codificado en la repetición de un esquema invariable marcado desde fuera. El narrador crea la historia de nuevo cada vez, a partir de una estructura.

En el teatro se cuenta desde el personaje. En la narración, desde la persona.

La narración tiene una presencia testimonial en los teatros, y la que tiene se debe casi exclusivamente a las sesiones infantiles. La denominación genérica de «cuentacuentos» y la asociación por parte de los adultos de la palabra «cuento» al mundo infantil hacen difícil romper una barrera que permita al narrador acceder con facilidad a los programadores de teatros. La narración necesita crear un público propio, alejado de la imagen del teatro y los monologuistas, y darse a conocer a un público adulto que, hoy por hoy, desconoce la experiencia de disfrutar de una sesión de cuentos. Hace falta en España una cultura del cuento, y figuras que lo hagan popular para un público mayoritario. Podemos concluir que el teatro es un espacio para contar y un espacio que deben conquistar los cuentos.

 

Javier Ortiz