El año 2025 se desplegó para AEDA como un año de palabra en movimiento, de encuentros necesarios y de reflexión compartida sobre el oficio de contar. Un año especial en el que celebramos 15 años de existencia. Un año atravesado por una mirada común que dio coherencia a gran parte de nuestras acciones: la narración oral en el mundo rural, entendida no solo como un contexto geográfico, sino como un espacio simbólico, cultural y humano donde la palabra sigue cumpliendo una función esencial de transmisión, memoria y comunidad.

El año comenzó con la Asamblea anual celebrada en enero en Azuqueca de Henares. Durante esos días, narradoras y narradores de distintos territorios nos reunimos para escucharnos, debatir y pensar juntas el presente y el futuro de la profesión. La asamblea fue, como cada año, un lugar de reencuentro, pero también de preguntas compartidas: sobre las condiciones laborales, sobre la visibilidad del oficio, sobre la necesidad de seguir cuidando la formación y la ética profesional, y sobre cómo sostener una asociación viva, diversa y arraigada en los territorios a través del funcionamiento de las diferentes comisiones y grupos de trabajo.

Tras la asamblea tuvo lugar la formación de invierno, concebida como un espacio imprescindible de trabajo colectivo y convivencia. Más allá de los contenidos específicos, esta formación se consolidó como un tiempo para la conexión humana, la escucha mutua y el fortalecimiento de los vínculos entre las personas que forman parte de la asociación. Esta conexión entre las personas socias se ha mantenido a lo largo del año con los encuentros llamados “Los lunes al ZOOM”, donde, una vez al mes o cada varios meses nos reunimos para hablar de temas que nos ocupan y preocupan, sin tener que esperar a la presencialidad anual y aislada de la Asamblea.

En este marco de reflexión y encuentro, 2025 fue también el año en que AEDA reconoció como socia de honor a Conso (Consolación Soriano), quien representa una manera de estar en el oficio marcada por la generosidad y el honor a la memoria viva de la tradición oral. Su reconocimiento como socia de honor es también una forma de agradecer y visibilizar un legado que ha sostenido caminos, ha creado redes y ha hecho de la palabra un lugar de encuentro y transformación.

En febrero tuvo lugar una de las actividades formativas más significativas del año que tras dos ediciones se ha consolidado: la formación sobre narración oral e igualdad de género que organiza nuestro grupo de trabajo “Informe Carter”. Este espacio de cuatro sesiones se planteó como un lugar de reflexión profunda sobre los relatos que contamos y las miradas desde las que los contamos. Se abordaron cuestiones como los roles de género, la representación de los personajes, las violencias simbólicas presentes en muchos relatos y la responsabilidad de quienes narran ante los públicos actuales. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, la formación abrió preguntas y generó diálogo, reforzando el compromiso de AEDA con una narración oral consciente, crítica e inclusiva.

El 20 de marzo, el Día Mundial de la Narración Oral volvió a marcar un momento especial en el calendario. Este año, poniendo el foco en la importancia de la palabra contada en pueblos, pequeñas comunidades y entornos donde la oralidad sigue siendo un tejido vivo de relación. En bibliotecas, centros culturales, escuelas y espacios públicos de Cáceres, Guadalajara, Asturias, Madrid, Santander, La Rioja, Huelva y Segovia la palabra dicha salió al encuentro del público. Contamos con el apoyo de la Dirección General de Libro y la Biblioteca Nacional de España, donde se llevó a cabo una contada en todas las lenguas oficiales del Estado y que contó con la presencia de Jordi Martí, Secretario de Estado de Cultura, María José Gálvez, directora de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura, y Óscar Arroyo, director de la Biblioteca Nacional de España, quienes dijeron unas palabras para presentar el acto.

Uno de los pilares fundamentales del año fue, una vez más, la organización de la X Jornada y Escuela de Verano de AEDA, espacios ya consolidados y profundamente significativos para la vida de la asociación. Ambas propuestas estuvieron también atravesadas por el eje del mundo rural, tanto en los contenidos como en las reflexiones compartidas, así como el inigualable marco en que se desarrolló: Jerte. Talleres, sesiones de trabajo y espacios informales de conversación hicieron de la escuela un territorio fértil para el aprendizaje compartido y el fortalecimiento del oficio.

A lo largo del año, la asociación participó también en un posicionamiento colectivo clave para el sector. Junto a otras asociaciones profesionales de narración oral, se hizo público un manifiesto  en defensa de una remuneración digna para las y los narradores, denunciando la congelación de presupuestos destinados a actividades de narración oral en bibliotecas públicas. Esta reivindicación cobró un sentido especial al pensar en la fragilidad de muchos proyectos culturales en el ámbito rural, donde la narración oral cumple una función social insustituible.

En el ámbito de la reflexión y los recursos, la web de AEDA continuó siendo un espacio de referencia, con la publicación de El Aedo n.º 14, nuestros cuatro boletines anuales, uno por estación y demás artículos, entrevistas y documentos que abordan distintas dimensiones del oficio: desde cuestiones legales y derechos de autor hasta reflexiones sobre la práctica escénica, la mediación cultural y la narración en contextos educativos, sociales y rurales.

El 2025 fue también un año de apertura y conexión internacional. AEDA siguió formando parte activa de FEST (Federation for European Storytelling), fortaleciendo los lazos con otras asociaciones y profesionales de la narración oral en Europa. Esta pertenencia permite compartir experiencias, dialogar sobre retos comunes y situar la narración oral que se realiza en España dentro de un marco internacional, aportando también la mirada específica de nuestro trabajo en territorios rurales y periféricos.

Además, como novedad de 2025, hemos lanzado una campaña en redes desde el Grupo de Trabajo de Artes Escénicas creando diseños que incluyen textos y reflexiones de personas que han escrito sobre la Narración Oral como arte escénica acompañadas de imágenes de compañeros y compañeras contando, de cara a visibilizar nuestra profesión como un arte escénica más. 

La identidad visual del año estuvo acompañada y enriquecida por el trabajo de la ilustradora María Polán, autora de todas las ilustraciones que han acompañado la vida de la asociación en 2025: el cartel del Día Mundial de la Narración Oral, el cartel de la Jornada y la Escuela de Verano, la felicitación navideña y la portada de la revista AEDA. Su trabajo aportó una coherencia estética y poética que dialogó de manera sensible con los contenidos y los valores que han vertebrado el año.

En conjunto, 2025 ha sido un año de palabra sostenida, de encuentros presenciales y virtuales, de formación, convivencia, celebración y reivindicación. Un año atravesado por la narración oral en el mundo rural como horizonte y como compromiso.

Desde AEDA seguimos avanzando hacia 2026 con la certeza de que la narración oral es un arte vivo, en diálogo permanente con su tiempo, y una herramienta esencial para pensar el mundo y habitarlo en común.

 

Junta AEDA