Una de las denominaciones más extendidas de nuestro oficio es la de “narración oral escénica”, lo que presupone un “escenario”. Y si bien para los narradores suele ser un concepto amplio (un aula, la sala de una biblioteca, un rincón en el parque…), el lugar de la escena, por antonomasia, es el teatro. Por suerte ya existen algunos cuenteros y cuenteras en nuestro país que se mueven como pez en el agua en espacios teatrales pero, sin duda, el margen de conquista es amplio. Por eso y por el interés mostrado por varios colegas de profesión, quería relatar mi, hasta el momento, corta experiencia en un circuito teatral: la Red de Teatros de la Comunidad de Madrid (en adelante, CAM).

Tal vez sirva de acicate para quienes desconocen o ni siquiera se han planteado abrir caminos en este ámbito en el que narradores y narradoras convivimos con las demás artes escénicas: teatro, música, danza, títeres, circo…

Aclaro antes de empezar que en este artículo me limito a exponer una experiencia concreta y que desconozco si es extrapolable a otros circuitos u otras comunidades autónomas.

Para quienes estén menos familiarizados con este mundillo, explico brevemente qué es la Red de Teatros de la CAM: una manera de garantizar una programación de artes escénicas y música en los 64 municipios de la Comunidad de Madrid integrados en este programa que se puso en marcha hace tres décadas. Para ello, el organismo autónomo financia una parte del caché de las compañías y el ayuntamiento beneficiario en cuestión, otra parte. Para compañías afincadas en Madrid, la CAM (a través de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes) aporta el 60% del caché y el 40% para las procedentes de otras Comunidades. El resto, hasta completar el importe, el municipio en cuestión.

nestor

Todo acto de Narración Oral tiene tres elementos mínimos fundamentales: un público, un relato y una persona que lo cuente. Si la narración está bien construida y transmitida, y el público se siente parte, ocurre que los tres elementos se mueven al unísono. Es una sensación fantástica sentir el acto conjunto, una experiencia que genera lazos y pertenencia y que permite a las personas que allí están, por un momento breve, ser parte de la tribu.

La Narración, además, es respetuosa con el imaginario de cada cual, permitiendo a cada persona imaginar su cuento al mismo tiempo que lo comparte con el resto. Cada persona, al “escuchar” la historia, es co-creadora del relato y lo construye con sus propias imágenes. Si esto no es inclusivo, no sé qué puede serlo, pero ¿qué ocurre cuando alguien en el público no puede oír lo que se cuenta? ¿O no entiende lo que está ocurriendo para poder aportar su parte al proceso de creación? 

A finales de enero y principios de febrero de este año, Néstor Bolaños (narrador y psicólogo) y yo impartimos, en la Biblioteca Insular de Gran Canaria, el taller “Narración y Diversidad. Herramientas para una Narración Oral Inclusiva”.

NARRACIÓN ORAL Y DIVERSIDAD

Todo partió de una propuesta de la Mesa Inclusiva para el fomento de la lectura en Gran Canaria, dependiente del Pacto Insular por la lectura y la escritura del Cabildo Insular.

Plantearon este taller ante la necesidad de llevar a cabo en la Biblioteca actividades de narración oral inclusivas, de modo que los narradores/as de la isla se formaran para poder participar en la minimización y/o eliminación de las barreras que encuentran personas con diversidad funcional a la hora de disfrutar de las sesiones.

Lesa Carolina 5ª

CUANDO EL CORAZÓN NO ALCANZA: 

UNA APROXIMACIÓN A LA NARRACIÓN PARA PERSONAS CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)

 

Hay ocasiones en las la voz y la intención, por maravillosas que sean, no alcanzan. A veces, es necesario llevar los latidos entre las manos o, mejor aún, en imágenes. Al menos, cuando en la sesión hay alguna persona o personita con TEA y nuestro deseo está en dejar el cuento en su oído para que viaje a las más altas profundidades. Desde este lugar, donde la ficción y la emoción pactan la aventura, me animo a proponer algunas sugerencias para crear sesiones más accesibles e inclusivas. Por supuesto, no son únicas ni exhaustivas; también, es posible que solo necesites algunas de ellas, pues hay tantos autismos como personas. Sin embargo, pueden ser un buen comienzo para pensar y narrar ante un público tan extraordinario como singular. ¡Allá vamos!

"Más de tres motivos para no contar con libro álbum. Una reflexión sobre la relación entre libro álbum y narración oral" fue el título de la conferencia impartida por Nono Granero en el cierre de la IV Jornada sobre narración oral y lectura que celebramos en Graus el 25 de julio de 2018. Este es el texto de la conferencia.

 NonoJornada

INTRODUCCIÓN

Que en los últimos tiempos se ha establecido una relación cada día más estrecha entre Narración Oral y Álbum Ilustrado es algo que puede comprobarse fácilmente acercándose a cualquier sesión de cuentos en una biblioteca o incluso en algún festival de narración(1). Y puede parecer muy lógica esa relación, ya que ambas disciplinas tienen muchos puntos en común.  

Marta Sitja

Me pedís que escriba sobre cómo percibo y cuento el mundo siendo mujer, y reduciéndolo en una frase diría que lo percibo con mucha injusticia y lo cuento para que haya más justicia.

Como ya sabe todo el mundo, vivimos en una sociedad desigual. Las personas no tenemos los mismos derechos, ya sea por el lugar donde te ha tocado nacer, por el color de la piel, por el cuerpo que tengas, por la edad... y también por el SEXO.

Las mujeres tenemos menos derechos que los hombres, que por el simple hecho de haber nacido hombres tienen privilegios. En la escena y en los escenarios se ve claramente. Primero porque no hay (ni por casualidad) el mismo número de hombres que de mujeres y segundo porque nosotras mismas nos excluimos por nuestra inseguridad y parece que siempre tengamos que pedir permiso.

magda labarga

Siempre me gustaron las historias de aventuras. Cuando tenía alrededor de doce años leí algunas que transcurrían en la Edad Media. Ivanhoe y La flecha negra son las que más recuerdo. En ellas, las protagonistas femeninas viven en castillos, son jóvenes damas que tienen problemas con el matrimonio. Me gustaba imaginarme como una de ellas, sobre todo me imaginaba siendo Joanna, la protagonista de La flecha negra que para huir de un matrimonio concertado se disfraza de chico y vive aventuras que le están vedadas a las mujeres de esa época, fueran de la clase que fueran. (Al menos, así me lo contaron. Luego una se entera de Juana de Arco y de arquitectas de catedrales y de viajeras y abadesas y se pregunta si la oscuridad de la Edad Media fue tan oscura). El caso es que, un día, perdida en una de mis ensoñaciones, no sé por qué se me ocurrió pensar en qué hubiera pasado si yo hubiera nacido en la Edad Media. Una cosa llevó a otra y traté de imaginarme en varias vidas, ¿qué hubiera pasado si hubiera sido una campesina de la Edad Media? ¿Y si hubiera sido pobre ahora mismo? ¿Seguiría siendo quien soy? ¿Cómo vería el mundo? ¿Cómo sería mi vida?

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