Contar a dos voces no es fácil. Al menos a nosotros no nos lo parece. Hay que pactar todo con el otro. Hay que hacerse preguntas y resolverlas de común acuerdo. Es como una película con dos directores. Hay que tener una misma mirada en el trabajo final. A pesar de la complejidad vivimos enamorados de esta forma de contar.

Cuando contamos a dos voces las historias nos piden ser contadas de una manera u otra. 

 

Cuando la voz narrativa es solo una

En ocasiones la voz narrativa es una, nos pasamos el cuento de una boca a otra sin problemas porque la historia lo pide así. A lo largo de estos años nos hemos dado cuenta que cuando hay un personaje muy potente en torno al cual gira todo es bastante habitual que elijamos esta forma de narrar. Sirvan como ejemplo los niños de Cuando a Matías le entraron ganas de hacer pis la noche de Reyes o Un culete independiente. Lo que a cualquiera de los dos les ocurre va pasando de la boca de uno a otro de nosotros de una manera muy orgánica. El espectador no es capaz de identificar a ninguno de estos dos personajes como único de alguno de nosotros.

Cuando la voz narrativa es una pero hay dos personajes

Esto nos pasa en Ratón alto y ratón bajo o en Niños valientes. En ambas historias hay una sola voz narrativa pero hay dos personajes muy claros que ponen en funcionamiento la historia. Nos gustan este tipo de historias porque nos permiten jugar con el personaje en cada uno de nosotros como narradores. Nos permiten jugar a la diferencia o a la imitación, cosa que en la propuesta anterior no se puede.

 

Cuando la voz narrativa es doble

Esto nos pasa cuando hay dos narradores que cuentan dos historias que confluyen o no, cuando hay dos narradores que cuentan la misma historia desde puntos de vista diferentes. O cuando la historia nos permite el juego. Esto es un gozo total. Y por ello nos vamos a detener un poquito más con algunos ejemplos en los que contamos con libro y cómo el libro y su propuesta narrativa nos seducen y les metemos el diente:

¡Pato! ¡Conejo!

Texto de Amy Krouse Rosental e ilustraciones de Tom Lichtenheld. SM. 2009.

Este libro álbum juega con una figura que bien pudiera ser un pato o bien pudiera ser un conejo. La propuesta de las ilustraciones y el texto nos llevaron a dos voces narrativas con dos narradores. La voz de un pato y la voz de un conejo. De esta manera seguimos jugando con la esencia del libro dando al público esa doble visión y ofreciéndole la posibilidad de ver ambos animales o solo uno de ellos. 

Pulga y Gigante

Texto de Serenella Quarello. Ilustraciones de Maurizio A. C. Quarello.OQO 2009.

La historia comienza con una pulga que decide irse de viaje. En ese viaje atraviesa todo tipo de paisajes y le ocurre alguna que otra aventura. Hacia la mitad de este libro álbum entra en escena un gigante al que le van picando sucesivamente diferentes partes del cuerpo. Hay que decir que a esta altura de la historia el personaje pulga ha desaparecido. Ambos personajes confluirán en el final. Claramente esta historia y el propio libro nos pedían ser contados con dos voces narrativas pues son dos historias. Las contamos de manera simultánea pasando de un narrador a otro con total naturalidad. Al final del libro, al final de la historia las voces se encuentran y los narradores también. 

El libro de la suerte

Texto de Sergio Lairla. Ilustraciones de Ana G. Lartitegui. A buen paso. 2014

Un libro que tiene dos portadas y ninguna contraportada. Un libro que se puede leer de delante hacia atrás o de detrás hacia adelante. Un libro al que hay que darle la vuelta si quieres seguir la otra historia… no podía ser contado más que con dos voces. Porque son dos historias. La del Sr. Malapata y la del Sr. Buenaventura. O tal vez es solo una. La de ambos personajes a los que el destino y su manera de enfrentar la vida les hace cruzarse una y otra vez a lo largo de la trama y las ilustraciones sin saber lo que al otro le va a ocurrir. Ese es el juego que nos sugiere esta historia. Dos voces narrativas, dos personajes, dos maneras de contar partes de una misma historia.

¿Un ratón? y ¿Una Rana?

Ilustraciones de Guido Van Genechten. Edelvives. 2003.

Estos dos libros desplegables nos permitieron montar una historia que tiene una sola voz narrativa pero con múltiples personajes que se van sumando. Si lo traemos aquí es porque a pesar de ser una sola voz hay dos personajes que convierten al libro, las ilustraciones y a la propia historia en sí misma en un auténtico juego. Los dos personajes se apoderan del objeto libro, del ritmo y de la historia y a pesar de ser ilustraciones sumativas la rana y el ratón hacen que todo pase por ellos.  

 

Las referencias de los otros ibros citados:

Cuando a Matías le entraron ganas de hacer pis la noche de Reyes. Texto de Chema Heras. Ilustraciones de Kico Dasilva. Kalandraka. 2010.

Un culete independiente. Texto de José Luis Cortés. Ilustraciones de Avi. SM. 2005.

"Ratón alto y ratón bajo". Recogido en Historias de Ratones de Arnold Lobel. Kalandraka. 2003.

Niños valientes. Texto e ilustraciones de Manuela Olten. Serres 2006.

 

 
 

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