catalán

Contar en dos idiomas no tendría que tener otra complicación que saber los idiomas en cuestión (evidentemente). Los idiomas se aprenden y son un elemento mecánico que sirve para comunicarnos… aunque lo mejor, sobre todo a la hora de contar, es que no se hayan tenido que aprender sino que vengan de serie, que se sea bilingüe. Cuando se cuenta es más práctico concentrarse en las ideas que se quieren transmitir sin tener que entretenerse buscando las palabras para hacerlo, para que el cuento fluya. 

Un servidor es bilingüe y en ese sentido nunca he tenido problemas a la hora de contar. Sí he tenido dudas a la hora de escoger el repertorio fuera de mi ámbito lingüístico. 

“La lengua es el principal vehículo de expresión de las culturas”, por lo que se entiende que a cada lengua le corresponde una cultura distinta, una forma concreta de entender el mundo, una mitología, unos referentes. 

Claro que de la misma forma que uno puede ser bilingüe, también puede ser bicultural… pero siempre una de esas culturas es más marcada que la otra.

Cuando fuera de Catalunya, en mi caso, he observado lo que contaban otros narradores y la reacción del público, he sentido la necesidad cambiar la forma de contar, porque he pensado que lo que no se entendería serian mis referentes.

Contar en dos idiomas es muy fácil siendo bilingüe (bueno, no es que sea fácil, es que es natural), hacerlo con otros referentes culturales es sutilmente distinto.

Albert Estengre

 

Este artículo se publicó en el Boletín n.º 47 de AEDA – Diversidad lingüística y narración


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