Marta Sitja

Me pedís que escriba sobre cómo percibo y cuento el mundo siendo mujer, y reduciéndolo en una frase diría que lo percibo con mucha injusticia y lo cuento para que haya más justicia.

Como ya sabe todo el mundo, vivimos en una sociedad desigual. Las personas no tenemos los mismos derechos, ya sea por el lugar donde te ha tocado nacer, por el color de la piel, por el cuerpo que tengas, por la edad... y también por el SEXO.

Las mujeres tenemos menos derechos que los hombres, que por el simple hecho de haber nacido hombres tienen privilegios. En la escena y en los escenarios se ve claramente. Primero porque no hay (ni por casualidad) el mismo número de hombres que de mujeres y segundo porque nosotras mismas nos excluimos por nuestra inseguridad y parece que siempre tengamos que pedir permiso.

¿Y por qué digo esto? Porque lo noto, en mí y en las demás mujeres. No es una crítica hacia nosotras, con esto quiero criticar a la sociedad que nos ha educado en la sumisión. A no estar seguras de nosotras mismas, a no saber dar un puñetazo en la mesa y a no saber imponernos.

A mí personalmente me pasa que dudo mucho de mí misma y me auto exijo una barbaridad. Tanto, que a veces no me atrevo ni a mostrar el trabajo por miedo al qué dirán. Pero es que está demostrado que en la escuela, inconscientemente, a las niñas nos han exigido más. Está demostrado también que las chicas somos la mayoría en las clases universitarias, y ¿esto se refleja en la vida profesional? NO. No tenemos referencias, entonces pensamos que no valemos. ¿Cómo voy a hacerlo bien yo si nunca lo ha hecho una mujer? Al no tener referencia, todo se hace más difícil.

Hacemos teatro diferente, creamos diferente, y es normal que sea así, que contemos otras historias. De nosotras nadie ha hablado. Estamos empezando a escribir nuestra historia, nuestros relatos, a nuestra manera. Lo que pasa que tenemos que acostumbrar al público. Todavía no es tan “normal” ver a mujeres solas en el escenario (a no ser que hagan monólogos en el club de la comedia), o aunque no estén solas.

Pero para mí hay que dar un paso más, y contar historias con perspectiva de género. Denunciar situaciones, gritarle al mundo que estamos aquí y siempre hemos estado.

Es necesario que nos impongamos, que exijamos paridad en las artes escénicas, porque nos lo merecemos, aunque la “caguemos”. ¿Será que ellos nunca se han equivocado? ¿Será que nunca han hecho obras que son infumables? Parece que nosotras lo tengamos que hacer siempre todo perfecto a la primera. ¿Veis? La sociedad nos exige más, es normal que nosotras, a nosotras mismas, nos exijamos más.

Hay que relajarse y confiar. Desde nuestro punto de vista podemos contar historias muy interesantes.

Yo apuesto por un lenguaje teatral con perspectiva de género, siempre. Y eso es lo que seguiré haciendo, para que el mundo sea más justo, que es lo que busca el feminismo. Justicia social.

Marta Sitja

Este artículo forma parte del BOLETÍN N.º 63 May18 - "7 creadoras 7" 


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