Lesa Carolina 5ª

CUANDO EL CORAZÓN NO ALCANZA: 

UNA APROXIMACIÓN A LA NARRACIÓN PARA PERSONAS CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)

 

Hay ocasiones en las la voz y la intención, por maravillosas que sean, no alcanzan. A veces, es necesario llevar los latidos entre las manos o, mejor aún, en imágenes. Al menos, cuando en la sesión hay alguna persona o personita con TEA y nuestro deseo está en dejar el cuento en su oído para que viaje a las más altas profundidades. Desde este lugar, donde la ficción y la emoción pactan la aventura, me animo a proponer algunas sugerencias para crear sesiones más accesibles e inclusivas. Por supuesto, no son únicas ni exhaustivas; también, es posible que solo necesites algunas de ellas, pues hay tantos autismos como personas. Sin embargo, pueden ser un buen comienzo para pensar y narrar ante un público tan extraordinario como singular. ¡Allá vamos!

 

ANTES DEL «HABÍA UNA VEZ…»

1. Procura dejar unos días antes de la sesión, una lista de los libros que narrarás al docente o bibliotecario, para que los asistentes puedan familiarizarse con los relatos. Hay dos razones para ello: la primera es la previsibilidad. Las personas con TEA suelen sentirse más seguras y tranquilas en entornos o situaciones que puedan reconocer. Esto no significa, bajo ningún aspecto, que no puedas introducir variaciones en tu repertorio, pero de hacerlo, intenta que sea a partir de la mitad de la sesión: así le habrás dado la oportunidad de conocer y prever que, más allá del contenido, lo que vendrá será una historia preciosa y disfrutable. La segunda razón se vincula a la dificultad de seguir el lenguaje oral, a pesar de ser personas verbales. Volveremos sobre este punto más adelante.

2. Deja que las personas con TEA entren cinco minutos antes de la sesión. Cuéntales quién eres, que harás y, sobre todo, qué esperas de ellos, siempre con apoyos visuales. Recuerda que quienes tienen esta condición deben aprender científicamente lo que los demás aprendemos por instinto. Si le ayudas a saber cuáles son las convenciones sociales en una sesión de narración, lo pasarán mejor ellos y, por supuesto, ¡tú! También, es importante que conozcan y se habitúen al espacio. Resérvales un sitio de fácil salida y no te ofendas si se van comenzado el espectáculo. La culpa no es tuya o de tu cuento, sino de la integración sensorial. Los sentidos, en muchas formas de autismo, se procesan de forma singular e independiente en el cerebro. Entre otras cosas, esto se puede manifestar en una altísima sensibilidad auditiva (imagina escuchar todos los planos auditivos a la vez y a todo volumen) o visual (los brillos y los colores intensos pueden llegar a ser muy dolorosos). Una buena metáfora puede ser la un bote al que llenan con canicas. Imagina que el boteo es la persona y las canicas cada estímulo sensorial: al llegar al tope, el sistema nervioso colapsa. Si esto ocurre lo más seguro es que la persona entre en crisis. Por este motivo, es importante aclarar al inicio de la sesión, si quieres, que pueden salir y regresar.

 

DURANTE EL «HABÍA UNA VEZ…»

1. Utiliza apoyo visuales, utiliza apoyos visuales y utiliza apoyos visuales. Así de fundamental es. En este público las palabras son especialmente volátiles. ¿Qué entendemos por apoyo visual? Cualquier soporte en pictogramas, ilustraciones, objetos o fotos que facilite la comprensión del concepto. Y, ojo al piojo, esta necesidad no tiene nada que ver con el buen manejo del lenguaje (de hecho, quienes están dentro del antiguo síndrome de asperger destacan por su vocabulario rico y elocuente), sino con la forma de procesar la información. Aunque hayan adquirido con éxito una lengua materna, gran parte de las personas con TEA son «imagenoparlantes». Es decir: deben traducir todo los signos verbales a un lenguaje comprensible, concreto y amigable como son los pictogramas. Un buen ejemplo es el aprendizaje de otro idioma: puedes dominar muchísimo el alemán, pero lo más probable es que si hablas con algún nativo, tu cerebro traduzca sus frases al español.

¿Cuándo utilizar los apoyos visuales? Nada más comenzar la sesión es recomendable enseñar un soporte (papel, cartón, fieltro, etc…) con todos los cuentos que contarás y, en lo posible, en el orden en el que irán. Si están plastificados y tienen velcro mejor, pues a medida que los cuentes podrás ir quitándolos o tachándolos. Luego, en cada cuento, te sugiero hacer una micro presentación en pictogramas sobre quién es el protagonista y qué le sucederá (no más de cuatro imágenes en total).

2. Elige textos cortos, con estructuras simples y un lenguaje sencillo. Muchas personas con TEA, incluidas las de altas capacidades, desconectan con extrema facilidad a la tercera frase. No es voluntario; sencillamente su forma de procesar la información no los deja seguir. Te mirarán y escucharán, pero el cuento se convertirá en una nebulosa sonora. Este fenómeno es descrito por algunas personas con TEA como «sordera al sentido». Por otra parte, son literales-literales.
Aunque muchos disfrutan de los juegos de palabras, evita los dobles sentidos, las metáforas muy elaboradas (lenguaje abstracto) y las bromas (importante: no el humor), pues tienen serias dificultades para entenderlos. Menudo desafío, ¿no? Sin embargo, la puerta de la imaginación está abierta: he visto pintar paisajes con palabras y oído un idioma lleno de recursos sonoros.

Finalmente: al ser un público de características muy variables, los textos cortos te permitirán dominar con mayor precisión el tiempo de la sesión.

3. Siempre que puedas, cuenta con el libro. ¡Es un gran apoyo visual! Y, además, hace concreta la historia.

4. No utilices efectos especiales ni sonidos estridentes. Puedes hacerle daño a sus sentidos.

5. Recuerda al público que sea especialmente tolerante. Todos tenemos necesidades diferentes, pero el mismo derecho a la cultura (a ninguna familia nos eximen de los impuestos).

 

DESPUÉS DEL «HABÍA UNA VEZ…»

Invita a tus asistentes extraordinarios a conocer más en profundidad los libros. Dialoga con ellos sobre la sesión. Te sorprenderán con su visión del mundo: disfrútala.

 

EL PUNTO FINAL: LAS FAMILIAS
La narración comparte con la docencia un principio común: no se puede ejercer sin amor. Pero, aunque se trate de la fuerza más poderosa del mundo, tiene límites. Cuando hay personas con una condición tan especial, ese amor profundo debe transformarse en acciones concretas que garanticen nuevas formas de narración. Lamentablemente, el derecho a construirnos y construir el mundo a través de las posibilidades de la palabra es todavía una utopía para las personas con Tea y otras capacidades. Tan llamativo que no existan pictogramas en las bibliotecas o, al menos, una sesión con un intérprete de lengua de signos, es la baja presión que hacemos las familias. Lo entiendo, porque estoy en este grupo: no es falta de voluntad, ni ganas; sencillamente, nos acostumbramos a no pertenecer. Los bienes culturales son para nosotros algo lejano; hasta sentarnos en una butaca, las familias damos al menos veinte explicaciones y peticiones a organizadores y asistentes, pasamos por varias situaciones altamente tensas en la fila y el interior del espectáculo y recibimos —en promedio— unas diez miradas o comentarios reprobadoras del público. Esto, sin contar las horas invertidas en buscar fotos del lugar y el espectáculo para anticipar y traducir en pictogramas a nuestros hijos, porque ambos —espacio y espectáculo— no cuentan con las condiciones de accesibilidad. Discúlpanos, a veces es demasiado para añadir a luchas cotidianas.

Y aquí vienen las últimas recomendaciones: pide a las bibliotecas que en la solicitud de asistencia o en las entradas a tu espectáculo exista un espacio donde se especifique si el asistente tiene algún tipo de necesidad especial y, si es así, cuál es para poder ayudarlo. No solo estarás colaborando con la propia persona sino que ayudarás a visibilizar su derecho a la asistencia. Valora, debajo del nombre de tu sesión, agregar como subtítulo «función inclusiva».

Finalmente, cree en ellos y cree en ti. Las mejores historias, como siempre, son las que están por inventarse. Pero para eso, debe existir la oportunidad de estar, leer y escuchar. Una sesión inclusiva no significa no negar a nadie la entrada, sino garantizar las mejores condiciones para que el cuento viva en quien lo oye y, este, tenga la condición que tenga, sienta el mundo como un sitio más bello y habitable.

 

RECURSOS EN INTERNET PARA SESIONES INCLUSIVAS

Si no sabes dónde encontrar pictogramas o cómo crear anticipaciones o instrucciones en imágenes (historias sociales), puedes comenzar por estas páginas:

Pictogramas
Arasaac: http://www.arasaac.org/index.php
Pictoproductor: https://www.pictotraductor.com/

Creación de historias sociales:
El sonido de la hierba al crecer: https://bit.ly/2vIDlyT
Asperger Alicante: https://bit.ly/2McPJSf

Antecedentes en Teatro:
En las artes escénicas se denominan «funciones distendidas». Sus recursos son válidos para las personas con TEA y otras capacidades: https://bit.ly/2ny58gS

 

Carolina Lesa Brown

Este artículo forma parte del BOLETÍN N.º 65 Sep18 – Narración oral y diversidad funcional/discapacidad.


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