Una de las denominaciones más extendidas de nuestro oficio es la de “narración oral escénica”, lo que presupone un “escenario”. Y si bien para los narradores suele ser un concepto amplio (un aula, la sala de una biblioteca, un rincón en el parque…), el lugar de la escena, por antonomasia, es el teatro. Por suerte ya existen algunos cuenteros y cuenteras en nuestro país que se mueven como pez en el agua en espacios teatrales pero, sin duda, el margen de conquista es amplio. Por eso y por el interés mostrado por varios colegas de profesión, quería relatar mi, hasta el momento, corta experiencia en un circuito teatral: la Red de Teatros de la Comunidad de Madrid (en adelante, CAM).

Tal vez sirva de acicate para quienes desconocen o ni siquiera se han planteado abrir caminos en este ámbito en el que narradores y narradoras convivimos con las demás artes escénicas: teatro, música, danza, títeres, circo…

Aclaro antes de empezar que en este artículo me limito a exponer una experiencia concreta y que desconozco si es extrapolable a otros circuitos u otras comunidades autónomas.

Para quienes estén menos familiarizados con este mundillo, explico brevemente qué es la Red de Teatros de la CAM: una manera de garantizar una programación de artes escénicas y música en los 64 municipios de la Comunidad de Madrid integrados en este programa que se puso en marcha hace tres décadas. Para ello, el organismo autónomo financia una parte del caché de las compañías y el ayuntamiento beneficiario en cuestión, otra parte. Para compañías afincadas en Madrid, la CAM (a través de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes) aporta el 60% del caché y el 40% para las procedentes de otras Comunidades. El resto, hasta completar el importe, el municipio en cuestión.

Gracias a esta colaboración institucional, se programan cada año unos 800 espectáculos en estos 64 municipios, según revela en su web la CAM. Entre las localidades incluidas en el circuito se encuentran algunas como Móstoles, que supera los 200.000 habitantes, junto a otras como Valdeolmos-Alalpardo, que no pasa de los 4.000.

 

Foto Red Teatros CAM. 2 semestre 2018

 

Los “papeleos”

En enero de este año, presenté telemáticamente una solicitud de participación a la convocatoria de la Red de Teatros de la CAM para este segundo semestre de 2018, con el espectáculo de narración y música en directo “Orgullo rural”, que realizo junto a Uxía López. Y que conste que en el formulario hay que seleccionar entre una lista de disciplinas artísticas y la narración oral no tiene categoría propia, así que lo encajé dentro de “Teatro”, por ser la más genérica.

No era la primera vez que invertía una tarde ordenando, rellenando la ficha que solicitan y adjuntando datos, y la verdad es que lo hice sin demasiadas expectativas. En ocasiones anteriores había presentado proyectos que fueron rechazados. Cuál fue mi sorpresa cuando recibí por email la notificación de que “Orgullo rural” había sido seleccionado.

Pero pronto supe que éste sólo era un primer paso. Lo siguiente era lograr “gira”, es decir, tres actuaciones, como mínimo, a lo largo del semestre en cuestión. Es decir, que si únicamente consigues el interés de un municipio, no actúas ni siquiera en ese enclave.
Y la dinámica que se suele seguir no es esperar a que los programadores contacten contigo o alguien de tu compañía, sino más bien a la inversa, y más si eres desconocida en el circuito, como era nuestro caso.

Muchos profesionales trabajan con distribuidoras que se encargan de la labor comercial. En nuestro caso, y creo que en el de la mayoría de mis colegas de profesión, no contamos con esta ayuda. Con lo cual durante unas dos semanas aproximadamente (el plazo que transcurrió desde que nos notificaron que habíamos entrado en el catálogo de la Red hasta que se produjo el primer plenario o reunión de programadores y personal de la CAM para solicitar espectáculos) nos dedicamos a llamar a todos y cada uno de los municipios de la Red para hablarles de “Orgullo rural” e intentar conseguir las tres contrataciones necesarias para hacer gira. Por supuesto, es misión imposible hablar con todas las personas encargadas. No resulta tarea fácil ni agradecida esta de vender, que puede ser una palabra antipática cuando hablamos de oficios artísticos, pero es de lo que se trata al fin y al cabo.

El volumen de la oferta es tal que, si no has actuado anteriormente en la Red ni eres un artista popular, pienso que es imprescindible tratar de presentar a los programadores tu obra.

Se presentan, según fuentes de la CAM, unos 800 espectáculos cada semestre, ya sean de danza, música, teatro familiar, teatro de adultos... De ellos, más o menos una tercera parte son seleccionados en primera instancia y, a su vez, de estos, sólo otra tercera parte realiza gira.

 

Tres eran tres

Tras días intensos de emails y llamadas (sobre todo de mi hermana, que me echó una mano porque a mí me coincidió con la última quincena de abril, con varias sesiones diarias y mi compañera Uxía trabaja por las mañanas) logramos, sudando la gota gorda y en la prórroga, como quien dice, el mínimo necesario para realizar gira: tres actuaciones para el segundo semestre de 2018. Conseguir gira te da acceso directo al catálogo de la Red del siguiente semestre, en este caso, el primero de 2019. Lo cual, como he expuesto, no garantiza en modo alguno que vayamos a tener actuaciones. Habrá que volver a recurrir al teléfono y a los emails para lograr al menos otro trío de localidades interesadas.

A las convocatorias, que se abren a principios de enero y julio de cada año, puede presentar un único espectáculo cualquier artista o compañía profesional de artes escénicas, ya esté inscrito como tal en Madrid o en cualquier otra parte de España. Simplemente hay que inscribirse telemáticamente, firmando con certificado digital, y adjuntar el material correspondiente: dossier, cartelería, una grabación completa del espectáculo (en caso de que esté estrenado), etc.

Cada solista o compañía fija el caché que estima oportuno, incluyendo en él los impuestos pertinentes. Se debe tener en cuenta, además, que para las representaciones tendremos que contar con un técnico de iluminación y sonido; y que es más que recomendable un diseño de luces previo. Por otro lado, habrá que incluir en el presupuesto gastos de desplazamiento, así como de cartelería, programas de mano, etc., que también corren por cuenta de la compañía.

Por lo que hemos podido observar, no son pocos los programadores y/o técnicos de cultura de los ayuntamientos que desconocen el término narración oral escénica y tampoco nos debe chocar pues, hasta el momento, la presencia en circuitos teatrales de narradores y narradoras es escasa. Al menos en la Comunidad de Madrid, donde nos confirman que se presentan no más de cuatro o cinco espectáculos de narración oral por semestre (de 800, recordemos). En nuestra mano está dar a conocer esta disciplina, que se le otorgue categoría propia y, sobre todo, que ocupe el lugar que merece en los escenarios.

Más información en esta dirección y también en este link de todas las redes autonómicas.

Elia Tralará


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