¿Por qué surge el programa de los mayores también cuentan?

A lo largo del último siglo la población española ha visto aumentar sus expectativas de vida de forma constante. El 25% de la población española tiene más de 65 años. Cada vez más personas llegarán a ser mayores.

Según los resultados del estudio europeo de Pfizer sobre "Envejecimiento Saludable", dos de cada tres personas de 55 o más años se sienten infravalorados por la sociedad y se encuentran cada vez más aisladas de sus familias. Además, casi un tercio de los encuestados respondieron que lo que más les gustaría cambiar en la percepción de la sociedad sobre la tercera edad es el trato condescendiente con este colectivo y dejar de ser vistos como una carga.

Envejecer es un proceso natural e innato a la vida de las personas. Una etapa más, con sus necesidades y capacidades específicas. Desde este enfoque podemos dirigir nuestras intervenciones a dos ámbitos: el personal, apoyando el crecimiento y aprendizaje de los conocimientos, actitudes y habilidades necesarios para que la persona se sienta bien consigo misma y con los demás. Y el social, facilitando entornos que les ayuden a conseguirlo.

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Partiendo de estas premisas nos pusimos a diseñar un proyecto y lo presentamos al IMSERSO. Formábamos parte del proyecto el grupo de contadores de Halka cuentos universales, que aportamos la experiencia con los cuentos y la narración oral; el centro de deterioro cognitivo del Ayuntamiento de Madrid, que aportó la formación en técnicas de memoria y en el diseño de una investigación sobre el efecto de contar historias en la mejora de la calidad de vida y el mantenimiento de la memoria (esto era fundamental de cara a la subvención que pedíamos al IMSERSO); y la Fundación Girasol que nos dio la estructura para solicitar y gestionar el proyecto.

La memoria

La línea estratégica para conseguir nuestro propósito es trabajar con la memoria y con los cuentos o historias. La memoria guarda la identidad del individuo y sus relaciones con el entorno. Como dice José Antonio Marina en su libro Teoría de la inteligencia creadora: “no hay una inteligencia por un lado y memoria por otro. Lo que existe es una memoria inteligente en la que habitamos y desde la que contemplamos la realidad”.

El cuento es un instrumento para la mejora del rendimiento cognitivo como intermediario de relación y como objeto para la mejora de la calidad de vida, dados sus componentes lúdicos y de relación. Pero, además, es un intermediario para mejorar la memoria: para contar un cuento "hay que recordarlo" y para escucharlo con placer se debe realizar una "escucha atenta".

Las historias-enseñanza, son parte integrante del patrimonio cultural de la humanidad. Fueron creadas con el propósito deliberado de transmitir y preservar, en diferentes niveles, la comunicación y el conocimiento. Constituyendo tales historias un proceso completo, no fragmentado, con comienzo, desarrollo y fin, en busca de soluciones posibles. La experiencia con los cuentos tiene como función producir un orden interno en el oyente, cuya meta es su equilibrio. Las historias han sido reconocidas como una pedagogía curativa y preventiva.

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Preventiva en los problemas de aprendizaje, en la falta de recursos para lidiar con situaciones difíciles, en la negación de nuestras posibilidades, en los problemas de comportamiento, del stress en el aprendizaje, en el uso de drogas, etc.

Curativas, entre otras cosas, porque corrigen formas limitadas de pensamiento, positivizan nuestros talentos, recuperan el gusto por aprender, tornándolo como un viaje interesante y necesario. Facilitarían el desarrollo personal fomentando un equilibrio personal y vital.

Descripción de la participación de los mayores en el programa “Los mayores también cuentan”

Hemos partido de la necesidad, tanto de las personas mayores como de la sociedad, del incremento de su participación social. Un objetivo prioritario ha sido alcanzar la mejora de la autopercepción en el proceso de envejecimiento y de la imagen percibida por los niños, jóvenes y el entorno social sobre los mayores.

Este objetivo se ha implementado facilitando los medios para que transmitan a sus iguales y a las generaciones más jóvenes su experiencia, su memoria biográfica y para que participen activamente en el desarrollo de la vida cultural de la sociedad de la que formamos parte todos y todas.

La implicación y participación de las personas mayores en el desarrollo del proyecto ha sido y es muy activa. En todo momento son ellas las que deciden qué, cuánto y cómo hacer.

Comenzamos a conocernos antes del verano de 2002 y quedamos para iniciar el proyecto en noviembre. Desde ese momento no hemos perdido el contacto hasta hoy manteniéndose el núcleo fundador de los mayores que iniciaron este viaje “heroico”. A este viaje se han ido subiendo al carro poco a poco más amigos y amigas haciendo que el proyecto siga creciendo.

Lamentablemente a los largo de estos 17 años también algunas personas nos han dejado: Pilar, Yuya; Rosa, Milagros, Carmen Savoini, Carmen Salillas y recientemente Manuela y Paz. Ellas siguen presentes con nosotras a través de sus recuerdos y de las historias que nos dejaron y que seguimos contando.

Podemos decir que hemos formado una gran familia.


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Esta relación se ha ido traduciendo entre otras cosas en:

• La creación de un grupo de contadoras que oscila alrededor más de 25 personas.

• La participación de los mayores en las actividades programadas de la red de bibliotecas de la comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de Madrid. Cuentan con un espacio estable los terceros miércoles de mes, sobre las 18h en la Biblioteca Pedro Salinas de Madrid.

• La publicación de los cuentos creados por los mayores. Un primer libro del que todas se siente muy orgullosas y un segundo libro más autobiográfico y con más cuentos escritos por ellas.

• La participación como formadores en el arte de contar historias de otros mayores.

• A lo largo de estos años han ido participando en los diferentes eventos sociales culturales relacionados con la Narración Oral como Un Madrid de Cuento o el Maratón de Cuentos de Guadalajara.

• Durante 6 años, de 2005 al 20011 formamos parte del proyecto de la Casa Encendida "Una casa para todos". Un proyecto de ocio inclusivo e intergeneracional.

• Han participado en numerosos encuentros intergeneracionales tanto a nivel de Juntas municipales organizadas por los servicios sociales; como encuentros en campamentos con jóvenes; en talleres de FP de diferentes campos como integración social, animación sociocultural, etc.

• Durante todo un año, en 2004, estuvieron contando historias en el Museo del Ferrocarril, dentro del Proyecto Las letras también viajan en tren.

• En 2010 el grupo se hizo Voluntarios por Madrid y desde entonces es uno de los proyecto estrella del voluntariado madrileño habiendo recibido la medalla de oro al voluntariado de la Alcaldesa Manuela Carmena.

• En 2018 El Ayuntamiento de Madrid nos invitó a participar en las fiestas de la Navideña, que se celebraron en Matadero con el objetivo de visibilizar a los mayores . Pudimos presentar siete propuestas diferentes.

• Desarrollan una programación intensa de cuentacuentos en bibliotecas, residencias, asociaciones de diversidad funcional y de salud mental, centros culturales, ludotecas y escuelas de infantil y primaria.

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Juan Madrid
Médico, narrador oral, miembro del grupo Halka Cuentos Universales y fundador del proyecto “Los mayores también cuentan”

 

Presentación del primer libro en la Biblioteca Pública Joaquín Leguina (Madrid)


José Ramón Ripoll
Madrid, 6 de abril de 2005

El cuento es un circuito cerrado en el tiempo y en el espacio; un corto recorrido donde el narrador debe continuar el camino que le marcan las palabras, la intuición, el recuerdo, sin perder el rumbo y manteniendo la luz de la emoción encendida. El cuento es también memoria. Toda expresión artística es un rastreo en las grutas de la memoria porque, por mucho que uno invente, la propia vida acaba imponiendo su sombra por encima de la imaginación. Pero el cuento es como un relámpago, un fogonazo momentáneo que, si no estamos atentos, no nos permite contemplar aquello que surge desde el fondo del corazón. Después de ese destello electrizante, suena el trueno, como una música misteriosa y sobrecogedora que nos relata quienes fuimos, quizás adónde vamos, ayudándonos a comprendernos un poco mejor.

El libro Los mayores también cuentan, reúne una serie de instantes luminosos, de esos que contienen grandes escenas de la vida. Se trata de una selección de cuentos de todos los estilos, donde realidad y fantasía nos acercan, en la mayoría de los casos, a una verdad. Los cuentos, a pesar de sus ficciones, aventuras y disparates, casi siempre tratan de aclarar la verdad: la verdad de la vida, del amor, de los hombres, esa verdad que, a veces, es la verdad de uno y no del otro, pero que en la intención de descubrirla, acabamos también incitando al vecino a que busque la suya.

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Las historias de este libro son trozos de experiencia en esa búsqueda. Son narraciones simples y sencillas llenas de tiernos personajes, situaciones curiosas, paisajes revividos, experiencias candentes que surgen de algún lugar de la memoria, de ese espacio lleno de misterio en el que confundimos la vida con la fantasía. Porque, lo que uno se inventa, al final, llega a formar parte de la vida, siendo, a veces, más real y más palpable que los hechos verídicos. En eso consiste también la creación: en fabricar un mundo no ilusorio o escapista, sino propio, íntimo, donde sepamos reconocernos mejor que ante la propia realidad, algo así como un espejo que refleje aquello que normalmente no dejamos ver a los demás, ni siquiera a nosotros mismos.

El resultado de los talleres

Este libro tiene el merito de mostrar unos resultados individuales nacidos de una labor colectiva. Toda expresión requiere una buena dosis de soledad para lograr su objetivo final, pero en este puñado de historias, la soledad es compartida, soledad solidaria podríamos decir, nacida de un proyecto común, un aprendizaje, un estímulo general, como es el taller. Como todas las cosas de la vida, a escribir y a contar también se aprende, y la mejor manera de aprender, además de leyendo, es compartiendo la experiencia con otras personas que, a su vez, compartan nuestra misma inquietud. Antes, en nuestro país, las circunstancias eran muy distintas. A escribir solo se dedicaban los periodistas y los escritores acreditados. Y no digamos las mujeres. Las mujeres, a atender a sus hijos y a la casa.

Ahora, gracias a todos estos talleres y escuelas, la escritura ya no es un privilegio de unos cuantos, sino de todo aquel que sienta la necesidad de expresarse.

Todo el mundo se sorprende cuando le dicen que “los mayores cuentan”. Pero, el resultado es que saben contar mejor que nadie por varias razones.

La primera, por su experiencia, porque han contado mucho, sin ser conscientes de ello, a lo largo de toda su vida. Le han contado historias a sus hijos, a sus nietos, a sus compañeros, a sí mismos. La segunda razón es porque, al haber llegado a este estadio de la vida, se es más generoso y sincero. Entonces se cuentan las cosas tal como uno las ve y la siente de veras, sin tapujos ni retóricas, sin trampa ni cartón. Esto es palpable en los textos de Ana María, Pilare, Juan, Mª Rosa, la otra Pilar, María Benita, Magdalena, Milagros, Lida, Jesús María, Susana, Micaela, Obdulia, Aurelia, Aurora, Guadalupe, Marisa, Trinidad, Adoración, Ana, Carmen, Julián, Juana y María Luisa.

Es un trabajo bello, de verdad, que nos ha de servir a todos, no sólo por el placer estético que puede producir su lectura, sino porque nos enseñan a vivir. Los cuentos –como acertadamente escribe Juan Madrid en el prólogo del libro- nos han acompañado desde tiempos remotos. “Los hilos de la narración –nos dice- se entrelazan con los hilos de la vida” Esos hilos se asoman por cada una de las historias de este libro que, cada autor, ha sabido recoger y ensartar para seguir tejiendo y mostrarnos este rico, precioso y entrañable telar, fruto de la experiencia de cada uno y ofrenda de una apuesta colectiva.

 

Resumen de una experiencia.

Ana Mª Aceytuno.
Madrid 26 de Enero 2007

Desde que pertenezco al grupo “Los Mayores también cuentan” soy consciente de que de alguna manera la vida me está proporcionando un aliciente nuevo de gran importancia en mi actual situación a la que he bautizado en mi caso con el nombre de “avanzada tercera edad.”

Los cuentos, las lejanas historias que el tiempo tenía aparcadas en algún lugar escondido de la memoria, han salido a la superficie del naufragio del olvido, convertidas en narraciones entretenidas.

Agradezco la oportunidad que me ha proporcionado para conocer nuevas facetas de la vida, nuevos amigos, mas muchas horas de entretenimiento para preparar estas actividades que en estos momentos me son muy necesarias.

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Los Mayores también cuentan

Manuela Mar

Erase que se era
en el país de los sueños escondidos, donde los relojes marcan segundos interminables y horas muy breves.

Cuentan que Duendecillos inquietos, en busca de sonrisas, agitan las hojas que caen mimosas sobre filas y filas de buenos pensamientos.

Comienzan el día al salir la Luna
y las Aves duermen al calor del Sol,
Las Fuentes cuchichean imitando gorjeos en busca de la música sin saber el solfeo.

Duendecillos que esparcen narraciones eternas con el tierno lenguaje de sus años vividos tejiendo sus historias al calor de la lumbre
que a todos nos acoge, solidaria y amiga...

En la escucha atenta y las miradas quietas las Palabras encuentran su esencia
cuando la Magia atraviesa corazones y oídos .
Erase que se era ... Duendecillos inquietos trasmiten sus secretos con el dulce sonido de la narración oral, por siempre jamás...

 

Petición
Pilar Artero

Dame tiempo, Señor, lo necesito
déjame un poco más, tan sólo un poco
pues ¿qué son unos años sin pensamos
en esa Eternidad que lo comprende todo?

Nueve flechas que un día salieron impulsadas
desde un punto vital al espacio infinito
se fueron sucediendo y en este mundo están.

Sus pasos que en un principio
fueron tan vacilantes, ya se van afianzando
vuelven a renovare frutos nuevos
que de nuevo se lanzan al espacio
y así la rueda gira y gira siempre
sin saber hasta cuándo.

Pero lo que te pido, es un poco de tiempo
¿Me comprendes?
sólo por coronar esta aventura
pues aún tiernos los tallos
necesitan de mi calor y apoyo
para madurar plenos su hermosura.

Ayudar a esas almas a encontrar su firmeza
y que el velo que empaña su mirada
al encontrar la fe
quede patente toda su belleza
y lo que oscuro era,
quedará limpio y claro en un instante
y volverán de nuevo ilusiones perdidas.

Nunca se ha fracasado
si se piensa se ve siempre muy claro
que hay luz, que hay paz, que hay esperanza y vida

Y si llega el remate de tu obra inspirada
y remate sería entender tu palabra,
ya no hace falta vida, puedes parar mis horas
como un reloj antiguo que se oxida
pero ahora Señor ¿Tú me comprendes?
Es pronto todavía

 

Para contactar con el grupo
https://www.facebook.com/cuentosmayores/
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Lida: +34679359467

 Este artículo forma parte del Boletín nº. 77 de AEDA - Personas mayores y narración oral, un camino de ida y vuelta


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