Cuentos para acompañarnos es una actividad de voluntariado en la que un grupo de narradoras y narradores orales voluntarios de toda España llamamos cada semana por teléfono a personas de colectivos vulnerables para contarles un cuento.

Surge en el mes de abril como una forma de acompañar durante el confinamiento a las personas más afectadas. Pasados los momentos duros nos pareció que las personas vulnerables lo seguían siendo, a pesar de la supuesta mejoría de la situación, y la hemos mantenido. Seis meses después  hemos participado cerca de 50 narradores llamando a unas 80 personas semanalmente y llevaremos más de un millar de llamadas.

 

¿Cómo nace? De Rodari a la Asociación de Narradores Orales de Madrid (Mano)

El 20 de marzo estábamos confinados y todas las actividades planeadas para celebrar y difundir el Día de la narración oral se anularon. En ese momento tan difícil, Estrella Escriña, propuso realizar cuentos por teléfono emulando a Gianni Rodari. Es cierto que en otras ocasiones se han compartido cuentos por esta vía, pero en ese momento la situación era muy especial.

Estrella propuso coordinar la actividad y a ella nos sumamos Aurora Maroto y yo junto con un amplio grupo de narradores de la asociación Mano para recibir durante todo el día llamadas de quien quisiera escuchar cuentos.  La acogida que tuvo  fue maravillosa, los teléfonos  no pararon de sonar, lo que más nos sorprendió fueron las reacciones de la gente, a veces no escuchabas nada mientras contabas y cuando terminabas te decían que habían estado todos con la boca abierta hasta el final, otras volvían a llamar los mismos después de colgar en busca de nuevos cuentos, otras te llamaba alguien que vivía solo para que le acompañaras un rato.

Mucha gente que llamaba estaba pasando el confinamiento sola, entre ellos había personas mayores, fue así como surgió la inquietud de hacer algo similar a largo plazo dirigido a colectivos vulnerables. Elia Tralará y yo tomamos el relevo para coordinar la actividad que bautizamos como “Cuentos para acompañarnos”.

 

Dirigido a colectivos vulnerables

Al tratarse de un voluntariado queríamos llegar a la gente que no suele tener acceso a la narración ni a otras actividades culturales. Buscamos asociaciones que trabajaran con este tipo de población: Solidarios para el desarrollo, Cruz Roja, Amics de la gent gran, No estás solo, Ikal, y Fundación Grandes amigos. A ellos les gustó nuestra propuesta y nos facilitaron algunas personas que podían estar interesadas en recibir nuestras llamadas.

 

El equipo de narradores

Antes de empezar hablamos con otros narradores que habían trabajado en situaciones similares. Elia Tralará había coordinado un boletín de Aeda sobre narración y personas mayores que nos sirvió de referencia. Celso Fernández que durante muchos años de su vida ha trabajado con estos colectivos nos dio algunos consejos básicos para empezar a comunicarnos con ellos.

Juan Madrid que se unió a nuestro equipo de narradores, también lleva muchos años trabajando con personas mayores. Diego Magdaleno nos dio algunas referencias y más adelante se unió al equipo.

Maísa Marbán y Anselmo Sainz habían iniciado por cuenta propia llamadas telefónicas a gente mayor de su entorno para contarles y también nos contaron de sus experiencias y aprendizajes. Además se unieron un equipo de narradores de toda España.

A lo largo de estos seis meses han participado unas cincuenta narradoras y narradores. Desde el principio hubo mucha gente dispuesta a colaborar, cuando empezamos a recibir casos, tuvimos que pedir ayuda a todos los puntos cardinales por lo que, aunque la actividad empezó en Madrid, ahora participamos narradores de toda España. 

Se trata de una propuesta que se va configurando con el tiempo en base a las experiencias que vamos teniendo y todavía ahora la estamos diseñando. Para ello ha sido fundamental la colaboración de todas las personas que generosamente se han ofrecido a llamar.

 

Algunas particulares de “Cuentos para acompañarnos”

  1. La actividad surge como respuesta al confinamiento, al tratarse de colectivos específicos que no acceden directamente al teléfono somos nosotros los que llamamos

Al principio tuvimos que crear el marco y el hábito de las llamadas, explicarle a la gente a la que llamábamos qué íbamos a hacer. Conocernos un poco, ver cuál era la mejor manera de proceder. La idea era tener algo de conversación, charlar, acompañarnos y cerrar con algún cuento o historia. 

Algunas de las primeras llamadas costó localizar a la gente, que entendieran la actividad pero poco a poco fuimos construyendo lazos.

Mantenemos una comunicación continua entre todos los narradores que nos cuentan si han podido o no contactar con las personas, qué tipo de historias les gustan, si quieren escuchar o prefieren compartir sus vivencias.

Hay gente a la que llamamos que vive sola, algunas personas no hablan con nadie durante toda la semana y durante la llamada aprovechan. Otras son personas sin hogar con vidas inimaginables que están encantadas de que alguien les escuche, de que alguien les preste atención.

Al principio cada narrador podía llamar hasta a cuatro personas a la semana, ahora mismo la mayoría llaman entre una o dos. La idea es que sea una actividad sostenible y cada llamada puede llevar una media hora por lo que cuatro con un ritmo de trabajo normal puede ser inasumible.

Otra de las dudas que nos surgían era si llamar a las mismas personas o ir cambiando, finalmente decidimos que era mejor que cada narradora llamara durante dos meses a la misma gente y después rotar.

Cambiar de casos nos parece una buena forma de que las personas a las que llamábamos escuchen otras voces y también de no crear una dependencia excesiva. Aún así si el narrador considera que es mejor no cambiar, lo respetamos.

Se ha formado una red de personas a las que llamamos y también una red entre los propios narradores que se comunican a la hora de trasladarse los casos, saber qué tipo de historias le gustan a la persona a la que va a llamar y algunas otras características relevantes.

Ahora todo el mundo tiene su hora asignada y espera a recibir su llamada semanal para que le cuenten un cuento.

  1. El teléfono como canal de comunicación

En tiempos de tecnología punta, de video conferencias, de Zoom e Instagram, de redes de masas, optamos por una forma de comunicación íntima y cercana, de toda la vida. El teléfono es la mejor vía para acercarse a la gente mayor, y también a colectivos con dificultades. Hoy en día todo el mundo tiene un teléfono.

A través de la voz, de la palabra y de la escucha, generamos una relación de intimidad. No hay que olvidar el momento difícil, de miedo, aislamiento. La llamada supone un encuentro, un momento para acompañarnos en una situación crítica para todos.

Una vez que se marca el principio de la historia llega el silencio y el narrador toma la palabra. Aunque no veas a la persona, se percibe le escucha al otro lado del auricular, el silencio pesa. Buscamos otras formas de contar, el gesto se sustituye por imágenes poéticas, sonidos, silencios. 

También se da una interacción diferente, la persona que escucha exclama, aplaude, o te dice ¡fíjate! O ¡qué divertido!, o ¿ahora qué va a hacer? Este tipo de interacciones te dan la oportunidad de contar un cuento conversado.

Al terminar, sueles recibir una opinión sobre lo contado, un comentario. A veces las personas te preguntan por el origen de la historia, si es un cuento literario se interesan por la referencia para buscarlo en la biblioteca, o dicen que se lo van a contar a sus nietos o incluso, algunas atrevidas, comentan formas de mejorarlo.

  1. El repertorio

Buscamos cuentos, anécdotas, cantos, poemas. Como suele ocurrir en la vida diaria, cada persona que narra tiene su propio repertorio y cada uno elige qué es mejor contar. Es importante que las historias elegidas sean cortas para mantener la atención.

El repertorio se adapta a la persona a quien llamamos, a veces al tratarse de una llamada semanal, nos hacen peticiones especiales o incluso se comprometen ellos mismos a preparar algo que contarnos para la próxima semana. 

  1. La excepción también es una regla

Nuestra intención es que el cuento, la narración, sea una especie de broche final de la conversación que mantenemos. Sin embargo, es fundamental adaptarse a la persona a quien llamamos, al final cada llamada es un mundo.

Así puede verse en algunos comentarios de las narradoras y narradores al final de sus llamadas:

“40 minutos y no he contado ningún cuento 😁, básicamente he escuchado. Ha sido muy íntimo y personal”

“Me gusta poder contar alguna historia que venga a cuento. Creo que hace de contrapeso con la realidad real”

“Teníamos en común que ambas pertenecemos a un grupo de teatro de mujeres. Me ha recitado uno de sus textos, hecho a partir de su experiencia. Muy duro. Me cuenta que el teatro ha sido su tabla de salvación. Le he correspondido con un poema y un cuento.”

“Esta semana, me ha mandado ella un audio en forma de cuento narrando su vida.”

 

¿Seguimos o lo dejamos?

Cuentos para acompañarnos nace en la situación de confinamiento más duro, cuando en el mes de junio comienzan a relajarse las medidas nos planteamos si seguíamos o lo dejábamos.

En ese momento nos pareció que los colectivos con los que trabajábamos, en su mayoría personas de riesgo, seguían disfrutando con la actividad por lo que decidimos seguir hasta verano.

Llegado el verano nos dimos cuenta de que nuestros colectivos vulnerables lo siguen siendo quizá ahora más que antes, que la actividad ya está asentada, que mucha gente espera su llamada semanal y que la agradece y a veces sigue sin tener otras posibilidades de actividades culturales, por ello decidimos continuar.

A lo largo de este tiempo hemos reducido el número de gente a la que llama cada narrador. Por lo que hay más narradores que al principio, ahora somos 30 en activo y menos personas. Justamente a raíz de los 6 meses estamos contactando con nuestras asociaciones de referencia para saber si quieren añadir más gente a la que llamemos.

 

Para muestra un botón

Después de seis meses de “Cuentos para acompañarnos” queremos seguir creciendo y conocer también la repercusión de nuestra actividad a partir de los testimonios de las asociaciones. Fue muy emocionante después de nuestra primera semana de andadura recibir este mensaje desde Solidarios para el desarrollo.

“Os escribo para daros las gracias por la gran experiencia que regalasteis ayer a las personas con las que trabajamos. Las personas sin Hogar de Sevilla me han mandado audios y mensajes contándome que ha sido una experiencia maravillosa, que les ha encantado, que les ha hecho soñar, volar, olvidar su situación, que están deseando que vuelva a ser martes para repetir. En sus voces se palpa el entusiasmo, la alegría y ganas de seguir hacia delante y eso es en gran parte, por culpa de vuestros cuentos!!!”

Continuaremos pues construyendo este proyecto entre todas las personas generosas que lo conforman, buscando la mejor manera de funcionar, reflexionando sobre nuestro proceder y construyendo redes que van más allá de las redes telefónica, que forman las relaciones, que se sostienen por historias y palabras.

Algunos enlaces de interés:

Cuentos para acompañarnos en los medios de comunicación

Artículo sobre la experiencia de Cuentos por teléfono del 20 de marzo

Nota de prensa sobre "cuentos para acompañarnos"

Y estas son las personas que, hasta la fecha, han colaborado con el proyecto: Olga Abad; After Perdices (Clara); Mar Amado; Beatriz AH Regadera de cuentos; Sandra Araguás, Dani Blanco; Zébel; Ainhoa Blanco-Dúcar; Silvia Colomer Gisbert; Cris De Caldas; Paula Carbonell; Maricuela; Mario Cosculluela; Laura Escuela; Caxoto; Carmen Domec; Estrella Escriña; Ana Facchini; Amalia Gallego; Ángeles Goás Amado; Amaia González Bermejo (Ailama); Raquel Gómez; Carmen González; Mamen Hidalgo; Laura Fernández;  Manuel Ferrero López del Moral; María Fraile; Atenea García; Teresa Grau; Israel Hergón; Esmeralda López Gurumeta; Raquel López Cascales; Simone Negrín; Juan Madrid; Diego Magdaleno; Maísa Marbán; Aurora Maroto Linares; Silvia Mascaray; Roberto Mezquita Arnaiz; Cristina Mirinda; Alicia Mohíno; Alfredo Muzáber; Andrea Ortúzar Kunstmann; Carolina Barreira; Elena Pérez Fernández; Lorena Pinheiro; Loreto Pitera, Judynski Prieto Blanco; Jennifer Ramsay; Concha Real Verde; Belén Reig; Mar del Rey; Silvina Rodríguez Fernández; Anselmo Sainz; Elia Tralará; Teresa Valverde; Sofía Volvoreta;Alaínez Herrera; Blai Senabre Ribes; Mercedes Toscano; Susana Tornero.

 

Mar del Rey

 

Este artículo se publicó en el Boletín n.º 86 de AEDA – Voces de cuento en la distancia


Comentarios   

#1 Aurora Cuero 04-11-2020 14:33
Una iniciativa necesaria y deliciosa. Una crónica estupenda. Gracias por calmar con bálsamo de escucha y cuentos los gritos sordos de esta sociedad herida.

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