Mi nombre es Fernando y voy a intentar explicaros los motivos por los que soy autónomo.

Antes de nada he de puntualizar que es obligatorio estar dado de alta como autónomo (tanto en Hacienda como en la Seguridad Social) por el hecho de desarrollar de forma habitual una actividad económica, directa y personalmente y con fines lucrativos. Como soy una persona cumplidora de la ley (ya quedamos pocos), no me queda más remedio que ser autónomo.

Dicho esto, lo primero que voy a contaros es por qué he decidido dedicarme a realizar una actividad económica y no a otro tipo de actividades como puede ser empleado por cuenta ajena (trabajar para un jefe, para entendernos):

  1. Me gusta la autoorganización de mi trabajo, soy de la opinión de que no sólo no hace falta ajustarse a un horario rígido y fijo para desarrollar correctamente un trabajo, sino que más bien ocurre todo lo contrario. Yo adapto la forma de organizar mi trabajo a la productividad, es decir, que si un día me esta cundiendo mucho, probablemente ese día trabajaré diez horas o más. Al contrario, si hay un día que no cunde, el típico día que sale todo al revés y el ánimo va decayendo minuto a minuto, probablemente ese día realizaré todo aquello que ocupe la posición prioritaria tanto en urgencia como en importancia para dedicarme a otra cosa cuanto antes.
  2. Para el desarrollo de mi actividad hay una serie de gastos necesarios que no serían deducibles en el caso de trabajar por cuenta ajena; por ejemplo, los cursos de reciclaje que tengo que realizar periódicamente para estar actualizado en mi trabajo, o los libros acerca de materias afines al trabajo que realizo, son gastos que minoran mi base imponible, y por tanto, dejo de pagar impuestos por dichos importes (contrariamente a lo que me pasaría como trabajador por cuenta propia).

Estos dos son los motivos principales que me motivaron a darme de alta como autónomo. Además, y gracias a ello, me beneficio de las consecuencias de pagar mi cuota de autónomo en la Seguridad Social, es decir:

  1. En el presente me beneficio del uso de la Sanidad Pública, en el caso de que fuera necesario. 
  2. Me da derecho a cobrar una prestación durante el tiempo que esté enfermo.
  3. En el futuro, podré disfrutar de una pensión de jubilación (en el caso de que quede dinero en la Seguridad Social cuando yo me jubile).
  4. Si además ocurriera que en mi cuota pagara un complemento por “cese de actividad” me correspondería una prestación cuando me vea obligado a cerrar por motivos económicos.

Me podría haber decantado por constituir una sociedad limitada, pero dado el volumen que tengo de operaciones no me interesa, pues la sociedad paga de Impuesto de Sociedades (el equivalente para sociedades al IRPF que pago yo) el 25% del beneficio, y el porcentaje que estoy pagando yo de IRPF es muy inferior a dicho importe. A la hora de tener en cuenta los gastos que son deducibles de la actividad, lo mismo es si soy autónomo que si soy sociedad.

Bueno amigos, esto es todo; espero que os hayan interesado  estas reflexiones sobre por qué soy autónomo.

Un abrazo

Fernando Parlorio


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