Desde finales del 2011, los recursos destinados por las distintas administraciones para el mantenimiento y desarrollo de los servicios bibliotecarios eran insuficientes y escasos, llegando a cerrarse más de 40 bibliotecas en nuestra región. Como consecuencia de esta situación tan deplorable, en 2014, representantes de las distintas asociaciones de bibliotecarios de Castilla-La Mancha nos reunimos para reivindicar la importancia de las bibliotecas en nuestros pueblos. Se organizó un acto público  donde informamos de la situación tan precaria que se estaba viviendo:

Las Bibliotecas Públicas tienen las puertas abiertas para que las utilicen libremente y en igualdad de condiciones todos los miembros de la comunidad. Lo colectivo, lo común y compartido son la esencia de las bibliotecas, que en Castilla la Mancha son en su inmensa mayoría bibliotecas municipales rurales, más del 90% de los municipios en nuestra región tienen menos de 20.000 habitantes.

Las bibliotecas son un lugar de encuentro, de lectura, pero también de cultura en su más amplio sentido, son auténticas dinamizadoras de la vida de los pueblos. Los bibliotecarios municipales de la red de Bibliotecas de Castilla La Mancha son mediadores sociales, estimulan la vida cultural y social, fomentan y animan a la lectura, colaboran con proyectos de interés local. Únicas referencias culturales que trascienden las tradiciones especialmente de lunes a viernes cuando solo habitan los residentes. Y en estas zonas rurales llega poco, muchas veces ni internet, proporcionado también por las bibliotecas.

...42 han sido cerradas ya en nuestra región, mientras que otros muchos bibliotecarios son presionados con amenaza de cierre, de despidos, con la precarización de sus condiciones de trabajo, contraviniendo la propia ley de bibliotecas.

El pueblo saharaui es hijo de la palabra. Hijo de los versos, de las leyendas, de los cuentos. Allá donde iban con sus jaimas, auténticas casas veleras, esa palabra les proporcionaba una historia común, una relación mágica con el paisaje y sus nubes, con sus dromedarios, con sus estrellas, sus ángeles y sus djunn, los genios del desierto. 

Cuando hace ya 43 años tuvieron que abandonar su tierra ancestral, cuando los djunn de la traición, el olvido, la codicia y la geopolítica les condenaron a vivir en el exilio, en una tierra extraña y ajena, la odiosa y terrible hamada argelina, solo la palabra les mantuvo unidos. Unidos a sí mismos y a su esencia. En las improvisadas jaimas abuelas y abuelos contaban, madres y padres repetían, e hijas e hijos aprendían. Así ha sido siempre, y así seguirá siendo, se decían. Pero la ola de la modernidad llegó también a la hamada, y aunque la enseñanza ha sido una obsesión para ellos, aunque niñas y niños están escolarizados, no había capacidad para ofrecerles bibliotecas y libros que los incorporaran a la cultura global, y la narración oral comenzaba a ralear en las jaimas, algo a lo que no ayudó la larga ausencia de los que optaban por irse a estudiar a Cuba y otros países lejanos.

Así nació el Bubisher, para tratar de suturar ese corte del hilo invisible que ligaba a los primeros poetas que dijeron en verso “somos habitantes del desierto, somos saharauis” con toda la cultura moderna. Es sabido (y si no lo repetimos con mucho orgullo), que aunque la idea de ofrecerles acceso a esa cultura ya anidaba en nuestras mentes, fue un niño de un colegio gallego el que le dio forma a aquellas vagas intenciones: “¿Y si llevamos un bibliobús a los campamentos?”. Y lo llevamos, hace ya casi once años. Una biblioteca rodante con 1.600 libros en castellano, con el propósito de recorrer la cincuentena larga de centros escolares de los cinco campamentos, las jaimas, los barrios más alejados. Al principio fuimos voluntarios españoles, ingenuos e incansables, pero a todas luces insuficientes para calmar la sed de historias de aquel mar de niños curiosos e inquietos.

El proyecto Bibliobús Anantapur nace en el año 2017, impulsado por tres profesionales bibliotecarias y una docente, un equipo formado por cuatro mujeres andaluzas entusiastas con la idea de llevar un autobús con libros a las zonas más pobres de la India. La mayor parte de sus integrantes conocen el trabajo que Vicente Ferrer inició en Anantapur y cuya Fundación lleva realizando los últimos cincuenta años en el sur de la India, contribuyendo enormemente al desarrollo de la zona. Su visión de un futuro más esperanzador y su espíritu solidario es lo que les impulsa a realizar allí el trabajo. 

El proyecto tiene el propósito de promover la lectura en aquellos lugares que, por sus condiciones de pobreza y lejanía, tienen más dificultades de acceso. Se centra en la educación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Pone especial atención en el apoyo a las nuevas generaciones, que puedan ofrecer vías de crecimiento y mejora en sus comunidades y en la integración de la mujer en la sociedad para el fomento de la igualdad. El proyecto realiza un trabajo conjunto de enseñanza mutua en el que se intercambian libros, tecnología y actividades de dinamización por entusiasmo, satisfacción y ganas de aprender. Este concepto conecta rápidamente con distintas bibliotecas andaluzas, todas las Provinciales, varias Municipales y Centros de Enseñanza Secundaria que se van sumando a la iniciativa, y con multitud de personas, colaborando con mercadillos solidarios y actividades de promoción para apoyar con su difusión y aportación económica, que durante el primer año es la base del proyecto. El verdadero arranque y motor del proyecto comienza en Andalucía, con toda la suma de ilusiones, esfuerzos y colaboraciones desinteresadas de gente anónima que cree en el poder de la solidaridad y posteriormente, con el respaldo institucional y de entidades como las Bibliotecas Públicas de Andalucía, la Fundación Bancaria la Caixa-Fundación Cajasol y la Fundación Vicente Ferrer por el acogimiento del proyecto.

Me piden desde redes de AEDA si puedo escribir una líneas sobre cómo nació el Colectivo de Narración Oral Galega y traducir el Manifiesto del que recientemente se han hecho eco diferentes medios y que guarda relación con el programa de la Red de Bibliotecas de Galicia “Ler Conta Moito” y los problemas que su desarrollo trae consigo para la profesión.

Como, muy amablemente por mi parte, ya he enviado el manifiesto (que rápidamente pasó a la lengua mayoritaria de la Península Cris de Caldas para que los presentes puedan comprender sin esfuerzo alguno), no me extenderé más en el conflicto con la Xunta y sus programas que merman las posibilidades laborales para este humilde colectivo. Pinchen en los enlaces si lo desean:

AQUÍ pueden leer el manifiesto en Galego. 

AQUÍ pueden leer el manifiesto en Castellano. 

Aquí la noticia publicada en la revista galega de teatro Eguerreté y Aquí en el periódico Sermos Galiza.

Y como ya he ventilado uno de los temas así, a golpe de clic, me centro en el siguiente que no es otro que el de la formación del cada vez menos informal Colectivo de Narración Oral Galega.

gallego

El colectivo de Narradoras y Narradores Orales de Galicia

Integrado por 52 profesionales, asociaciones, empresas gallegas y cooperativas dedicadas a la narración oral y que habitualmente desarrollan una parte importante de su trabajo en las bibliotecas de Galicia con las subvenciones del programa “Ler Conta Moito” que promueve la “Dirección Xeral de Políticas Culturais”

Manifiestan

La profunda preocupación por la evolución del ya mencionado programa que año a año atrasa su convocatoria con serias consecuencias para el colectivo.

En 2018, las narradoras y narradores participantes en el catálogo solo pudieron ser contratados en los meses de mayo (desde el día 16), junio, julio, agosto, septiembre y octubre.

En 2019, vamos por el mismo camino ya que el plazo para que las bibliotecas puedan solicitar las actividades que están inscritas en el programa abre hoy, 1 de abril.

Queremos, por otro lado, señalar la sorprendente falta de coherencia de un programa que intenta fomentar las actividades que se circunscriben o potencian las fechas culturales significativas tal como el día de la Mujer (8 de marzo), el día de la Narración Oral (20 de marzo), el día de la Biblioteca (24 de octubre), el día contra la Violencia de Género (24 de noviembre) cuando la mayoría de las mencionadas fechas quedan fuera de las posibilidades reales de programación, lo que significa una enorme pérdida de carga laboral para el colectivo.

De todas las mentiras, la literatura es mi favorita.
Ricardo Liniers Siri
 

Es posible que la verdad únicamente admita monosílabos y que solo sobreviva en enunciados muy cortos: alguien está vivo o muerto, el vaso tiene agua o está vacío; pues estas afirmaciones son categóricas, no necesitan matizarse. Ahora bien, en el momento en el que la respuesta se desarrolla un poco más, será susceptible de subjetivarse y a partir de ese momento se empezará a contar una historia que será total o en parte una mentira.

Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años.
Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa.
Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse.
En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en su interior.
Este es un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.

Luis Mateo Díez 

¿Los sueños son mentira? ¿Hay otra realidad además de la que conocemos y llamamos realidad? ¿No existe la realidad, todo es soñado? ¿Las realidades son múltiples? No puede haber afirmaciones sólidas acerca de estas cuestiones, sobre todo porque el observador siempre forma parte de la respuesta: los humanos no podemos hablar de algo desde un punto de vista que esté fuera de nuestra manera de percibir. A esta parcialidad en la percepción hay que añadir las dificultades que tiene la memoria para continuar fiel a un hecho del pasado, y cómo el recuerdo se va llenando de polvo y olvidos involuntarios: “si la memoria no me engaña…” Y sí, la memoria engaña irremediablemente. En castellano la palabra mentira proviene de la raíz latina mens, mente. La mentira, pues, se identifica como un producto de la mente, o lo que es lo mismo, de la imaginación. Traer a las mientes quiere decir rememorar. En latín mentire significa mencionar y mentiri, mentir. Esa es la diferencia entre verdad y mentira: ¡una única letra!

En Palestina las mujeres cuentan, igual que los hombres, pero ellas no cuentan en teatros ni en espacios públicos, cuentan detrás de las puertas cerradas de sus casas, o de las casas de las vecinas. Sus voces no se escuchan en los teatros ni en las calles, pero son las dueñas de la intimidad de los hogares, de la palabra que convoca y reúne, de la que asegura, en la noche oscura, que la mañana siempre llega. Son las que calman los llantos temerosos de los niños, las que ponen la sal en las comidas insípidas y empujan con sus cuentos las cucharas llenas que nutren la vida de los que crecen. Señoras de la noche, tampoco ellas cuentan de día, cuentan en las noches frías o calurosas, en las cocinas o en los patios, con una sola condición: que haya quien escuche. Maestras, o magas, de la palabra, solo cuentan cuando se responde a la pregunta: 

Eh, los que me oís hablar, 

¿a dormir o a contar?

Porque ellas solo cuentan si los que llegan a sus casas aceptan el riesgo de ser tocados por la palabra y que nada vuelva a ser como antes. Porque ellas solo cuentan para despertar lo que está dormido. 

En Túnez las mujeres también cuentan, igual que los hombres, pero ellas no cuentan en las plazas, cuentan en la húmeda intimidad del hamman, del baño público. Cuentan mientras se frotan la piel, mientras se lavan el cabello o se lo peinan unas a otras. Cuentan con las niñas y niños en el regazo, aprendiendo a cuidarse, unos a otros, unas a otras. Cuentan historias llenas de piel, de venas que palpitan y ojos que miran con deseo, de labios entreabiertos, y jadeos que se escapan. Y cuando los niños comprenden que la vida late en estos cuentos y su piel se alebresta por las imágenes que de pronto se suscitan en su imaginación, entonces salen de los hamman de mujeres e ingresan en los de los hombres. Porque ellas solo cuentan para madurar lo que está verde.

Más artículos...