En España, las Escuelas Infantiles son la primera etapa de escolarización de los niños y niñas entre los 0 y los 3 años. Sus objetivos educativos se centran en las primeras manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, así como en el desarrollo del movimiento, el control corporal, el descubrimiento de la identidad personal y las pautas elementales de convivencia y relación.

En esta etapa infantil el lenguaje hablado describe y acciona el mundo que le rodea. Durante las primeras semanas de vida el entorno que rodea al bebé será menos visual, sus ojos aún tardarán 2 meses en definir con claridad un objeto, pero en cambio conocerá el mundo a través del oído. Como señala Evelio Cabrejo-Parra , la voz se empieza a construir desde el vientre de la madre. El feto ya desde el cuarto mes empieza a escuchar con claridad la voz de la madre y el ritmo cardiaco. Cuando nace se aferra a esta voz y la reconoce. Pero es necesario que escuche otras voces, la del padre, por ejemplo. Porque la voz del padre, la voz del otro, le permite crear un espacio de pensamiento. Los bebés son muy sensibles a la entonación de la voz, con ella construyen significados. Y, científicamente, al analizar la voz es posible descubrir todo lo que ocurre en la intimidad de la psiquis: la alegría, la tristeza, los celos, la ironía.

Diversos autores se refieren a la importancia de la voz para los más pequeños. Y tal como dice el profesor Cabrejo, no sólo la voz de la madre, sino otras voces, como la del padre, los cuidadores, las maestras de la escuela infantil y, entre muchas, la voz de narradores que se acercan a sus escuelas a contar cuentos.

Durante años una mujer poeta ha sido casi la excepción que confirmaba la regla. «Poesía de mujeres» era una etiqueta un tanto inquietante, ¿era poesía escrita por mujeres?, ¿poesía para mujeres?, ¿un subgénero de la poesía?, ¿por qué el género importaba?, ¿por qué importa?

La Literatura y la Poesía son, sin adjetivos. 

Y si la poesía es casi invisible, las mujeres poetas parecen más que transparentes, no se ven, no se escuchan, no se reeditan, a veces creo que se les ha aplicado «La ley del Hielo» ese mecanismo que consiste en invisibilizar al otro, no se las desprecia, es aún peor: se las ignora.

El género no debería importar, pero importa cuando por ser mujeres no se edita su obra, porque durante años, salvo pequeñas islas, se nos ha vendido que la poesía escrita por mujeres era otro tipo de poesía, porque muchas tuvieron que cobijarse bajo un pseudónimo de hombre para poder publicar.

Y si ahora nos encontramos con antologías de mujeres, de pronto, escritores desairados (porque las voces que he escuchado son las de ellos) dicen que es puro mercadeo, que no se vende calidad sino etiquetas. 

¿La etiqueta no importaba cuando los que publicaban eran ellos? Yo no creo en etiquetas sino en la Poesía. No se trata de ellos o de nosotras sino de Poesía, de respeto y visibilidad.

Hoy todas somos mujeres que a través del humor y el amor recuperamos la dignidad y la alegría de vivir.

Desde hace más de 25 años en Payasos sin Fronteras y a raíz de la guerra de los Balcanes, andamos haciendo proyectos para llegar a la población refugiada y llevar briznas de esperanza y buen humor con nuestras armas de payaso.

Normalmente nuestros proyectos consisten en la representación de espectáculos y también, en algunos casos, se complementa con algunos talleres. Este fue el caso del proyecto La Comicidad como instrumento de refuerzo colectivo: apoyo a la población refugiada iraquí y palestina; consistía en espectáculos de payasos/as para niños y niñas y sus comunidades y en talleres basados en el clown y juegos (entre ellos talleres enfocados en comunicación y expresión corporal, autoconfianza, juegos y animación infantil para mujeres que sufrieron los conflictos bélicos y algunas también graves maltratos). Muchas de las mujeres trabajaban como voluntarias para sus comunidades.

El proyecto se empezó en Siria en 2007 y por impedimentos del gobierno sirio, se tuvo que continuar en Jordania 2010 y en 2102 por las delicadas circunstancias políticas se cortó, con un bagaje de doce expediciones a cargo de mujeres payasas.

El balance era muy positivo, mediante los talleres se crearon espacios íntimos y cercanos de escucha y empoderamiento individual y colectivo y de conexión entre las mujeres participantes y entre ellas y las payasas. Pudimos recoger de las talleristas comentarios como estos:

En el norte de Nigeria un grupo de mujeres escriben y publican libros que desafían la sharia, la ley islámica en vigor en muchos lugares del país de mayoría musulmana. Historias de dramas familiares, relecturas de la Cenicienta o historias más oscuras. Libros escritos en lengua hausa que forman un género llamado Littattafan Soyayya, libros de amor. Las mujeres escriben a mano, pasan el texto al ordenador y venden los libros en el mercado de Sahel. 

A veces piden a artistas locales que diseñen la cubierta y pagan la impresión de unos pocos centenares de copias.

Glenna Gordon, fotógrafa, encontró a estas escritoras. Tenéis sus fotografías en el libro Diagram of the Heart.

Las mujeres iraquíes tienen los darmi. Cantos populares que se recitan en dialecto iraquí y no en árabe clasico estándar. Poemas conocidos oralmente que se heredan de una generación a otra. La palabra darmi es posible que provenga del término Daramah, verbo clásico que significa hablar entre dientes, en voz baja o sigilosamente.

Dicen que las brujas son amigas entre ellas.

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La voz materna es la primera que reconoce un bebé al salir al mundo. Ahí se enciende la chispa de nuestra historia propia y singular, como comunidad cultural, marcada por la cuestión de género que nos ha tocado.

Entendemos esa voz, la lengua materna, como elemento troncal de nuestras vidas. 

La voz de la mujer referente en los cuidados, el trabajo, el sustento de la casa, nexo de la familia y la comunidad, identificada con la tierra, con la memoria y con la fortaleza. Son esas mujeres, pilares indispensables de nuestra cultura viva, referentes de la palabra hablada, la cantada y la no pronunciada.

En las artes de la música y del baile hallaron una libertad que no conocían, y rompieron con todo, creando códigos retóricos, dejándose ir en la creación artística hacia la libertad, en un mundo regentado por el clericalismo y el patriarcado más acérrimo. Estuvo su lucha enraizada en la música y el baile; fueron ellas las tocadoras y cantadoras de lo prohibido, y se convirtieron en las máximas representantes de la conocida frase de Emma Goldman: “Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”.

EL RITO

Las mascaradas de invierno son celebraciones rituales de origen pagano que tienen lugar entre el solsticio de inverno y el equinoccio de primavera. De hecho, se puede afirmar que el Antroxu o Carnaval es la última mascarada de invierno, cuando la llegada de la primavera es ya innminente. Si bien se desconoce su origen exacto, los estudiosos las relacionan con los ritos de fecundidad ligados a sociedades agrarias y con ritos de paso (los participantes activos son hombres jóvenes) de ascendencia prerromana, quizá también a alguna religión animista.  Algunas de estas mascaradas se han ido celebrando sin interrupción a la largo de los siglos, y otras han sido recuperadas después de una ausencia de 30, 40 o 50 años, gracias a las fuentes orales y a algunas referencias escritas. En la península ibérica, la mayoría de las mascaradas se concentran en el Noroeste peninsular, en concreto las provincias de Ourense, Asturias, León, Tras os montes (norte de Portugal) y, sobre todo, Zamora. (1) Las mascaradas de invierno se han conservado sobremanera en lugares montañosos, rurales, dedicados a la agricultura, relativamente despoblados y aislados de los núcleos urbanos.

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Comparsa de mazcaritos en Rozaes (Villaviciosa)

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