A mis alumnos de Habilidades comunicativas para profesores: 
 Eduardo, Isabel, Sara, Marta, María José y, en especial, Nelia, Leticia y Lola, 
por lo mucho que aprendí de las semanas que pasé en vuestra compañía 

Introducción 

Es un tópico ya bastante extendido que en España tenemos un problema con la comunicación oral. Hablar en público es uno de los mayores miedos de la población y es paradójico que, mientras la educación en comunicación oral no mejora ni se tiene demasiado en cuenta (pese a los esfuerzos para ello, pues los desarrollos de la LOMCE en las distintas comunidades autónomas incluyen un apartado de comunicación oral entre los cinco bloques de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura), cada vez son más las ocasiones sociales en las que se impone hablar en público y en las que los no profesionales se ven expuestos a mostrar su inhabilidad al respecto. Para un padre orgulloso puede ser la mayor de las pesadillas que su hija le pida hablar en público el día de su boda, por ejemplo, pues sentirá que el fracaso es doble: porque tal vez no sabrá plasmar en un texto el amor por su hija y la emoción que siente en ese momento y porque seguramente pensará horrorizado que se las ha arreglado muy mal para hablar en público y que no ha sabido expresarse bien. 

Y es que en nuestro país lo oral está muy poco o nada valorado. Por ejemplo, apenas hay exámenes orales en los colegios, los institutos y las universidades –ni siquiera en la enseñanza de lenguas extranjeras– y determinadas herramientas que deberían ayudar en estos trances, como power point o prozy, se convierten en un arma de doble filo que entorpecen la comunicación y hacen que quien habla se limite en muchas ocasiones a leer lo que está escrito sin más, y no a valerse de la presentación como un apoyo de su discurso o como una manera de ejemplificar sus palabras con imágenes alusivas.

Podemos hablar porque tenemos un cráneo más grande que el resto de los seres vivos y eso nos permite cobijar delicadas partes de nuestro cuerpo que son capaces de transformar el aire en lenguaje articulado.

El cuento es una producción más entre todas las que el ser humano puede elaborar aprovechando el aire.

El cuento no está hecho solo de aire.

El cuento está hecho de la experiencia vivida del cuentero.

El cuentero descubre el cuento donde el resto de los mortales vive otra cosa, o no vive nada.

El cuento es el lenguaje común.

El lenguaje común no es cuento hasta que no lo habla el cuentero.

catalán

Cardedeu es un pueblo del interior de las comarcas del Norte de Barcelona, a unos 35 Km de la gran ciudad. Famoso por iniciativas tan importantes como ser pionero en tener una televisión en catalán (es anterior a TV3), por tener un tejido asociativo importante... y famoso también por una programación de cuentos estable.

La iniciativa de llevar adelante una propuesta de cuentos para adultos surgió en el año 2006 y se cubrió la temporada con una participación muy buena por parte del público. Después de un parón debido a varios motivos y después de algunos intentos de retomar una programación con garantías de continuidad, finalmente arranca una nueva temporada de cuentos para adultos en octubre del 2013, con Yoshi Hioki dentro de la programación del Festival Munt de Mots.

A partir de ahí, una vez al mes, la sala de arriba del bar “Pla de la Calma” se llena de narradores de la talla de Martha Escudero, Rubén Martínez, Patricia McGill, Isabela Méndez, Arnau Vilardebò.. y el público sigue fiel las contadas con las que se cubre la programación de esta zona de fuera del Área Metropolitana de Barcelona que, hoy por hoy, no cuenta con otra propuesta de narración oral para adultos por lo que el deseo de mantenerla y de mejorar la difusión y las condiciones en todos los aspectos están en la mente tanto de una servidora como del dueño del bar, que facilita en todo momento cualquier propuesta.

El I Ciclo de Narración Oral Sembrando Cuentos se celebró del 5 al 27 de diciembre de 2014 en Sevilla.

Sembrando Cuentos es un lugar de encuentro entre la narración oral y la participación ciudadana. Para ello he buscado actividades paralelas a los espectáculos de narración oral, que sirviesen de puente a la oralidad. La oralidad como vínculo es el corazón de Sembrando Cuentos, del que surgen ideas-raíces que fructificarán o no, dependiendo de si la semilla elegida es la apropiada y la tierra fértil. Estas han sido algunas de las ideas-semillas para este primer ciclo: el libro como vehículo, la ilustración como representación gráfica de una historia, los árboles como testigos mudos de los narradores de ayer y de hoy (escenografía primigenia, materia prima de libros, oxígeno de nuestras células...), y la participación ciudadana como siembra para sentirnos parte activa de nuestra propia historia.

El pasado mes de diciembre me lié la manta a la cabeza... ¡Y vaya si me la lie!

Este es un resumen por etapas de mi “período de gestación”:

  1. Hacía dos años que ya no formaba parte de la organización del Festival Intercultural de Narración Oral de Sevilla y, de tarde en tarde, lo echaba de menos.
  2. Hacía unos meses que "La Gallina en el Diván", un café cultural de reciente inauguración, se había puesto en contacto conmigo para que llevase alguna de mis sesiones de cuentos.

Este artículo, escrito por JoxeMari Carrere, fue publicado en la revista de literatura infantil y juvenil Peonza, en su número 111 de febrero de 2015. Agradecemos al colectivo Peonza y al autor permitimos publicarlo en la web.

 

Propongamos una definición de narración oral contemporánea. Por ejemplo: arte escénico basado en la narración de cuentos, ejecutado, habitualmente, por una persona, que, sin asumir el papel de un personaje, es decir, presentándose como ella misma, propone un espectáculo en el cual, utilizando, o no, elementos escénicos, busca la complicidad y comunicación directa con el público. Bueno, es una definición entre tantas. Lo verdaderamente importante es cómo identifican tanto los creadores como el público y los agentes culturales una propuesta escénica como esta.

 

Narración tradicional versus contemporánea

Una propuesta artística como la narración oral contemporánea adolece de una juventud que dificulta su definición y difusión en las redes culturales desde unos parámetros propios, es decir, sin estar ligado a otros objetivos como la promoción de la lectura, la pedagogía en valores o recurso multiusos en una programación infantil y de tiempo libre. Un arte como la narración de cuentos se pierde en el tiempo humano; mas la narración oral actual difiere de la actividad tradicional que se ha llevado a cabo en hogares, trabajos comunitarios o reuniones sociales.

Hay personas que cuentan para ganarse la vida, otras por afición, otras de manera circunstancial, y seguramente algunas o muchas no saben por qué o para qué cuentan. Para muchas, cuenten por lo que cuenten, o para lo que cuenten, o para quien cuenten, el acto de contar será innumerables cosas: un instrumento, un medio, un cauce, una medicina para el alma, un maná de palabras e imágenes, un sueño... Y además de todo esto, será un acto de amor. Si bien esto último puede que ni ellos mismos lo sepan.

Cuando contamos no estamos sino entregándonos al otro, desde nuestras limitaciones, desde nuestras habilidades, desde nuestros fracasos e ilusiones, contamos la vida, la nuestra o la de otros, y la contamos porque nos sentimos atraídos por el otro, sea el otro un bebé en el regazo o un teatro abarrotado. Buscamos el encuentro y la unión con el otro ser. Y en esta búsqueda, en este galanteo, nos ponemos guapos, limpios y aseados para agradar al otro. Buscamos el vestuario que mejor nos sienta o mejor nos hace sentir. Buscamos la historia que nos enamoró y que creemos que nos va a permitir hacer el amor al otro.

Llevo muchos años contando y desde siempre pensé que este oficio es de los más arriesgados que hay. Y no me estoy refiriendo a que sea duro y que incluso te pueda ocasionar la muerte, como ocurre en otras profesiones. Me estoy refiriendo a que el que cuenta se expone al que escucha, se expone a ser abrazado o rechazado, se expone a amar y ser amado. Nos desnudamos en cada sesión, en cada cuento. Y aunque ni tú ni el que escucha hayáis pactado previamente amaros, esto puede ocurrir.

Has de saber, y te lo digo como es, que hubo una vez una cuentista llamada “Carioca”, que se profesionalizó en el año 2003. Su primer espectáculo, si no me falla la memoria, se titulaba: “Un ratito entre ratones”, historias basadas en el libro de Arnold Lobel: “Historias de ratones”.

Allá por 2005, comenzó su andadura trabajando para diversas editoriales. Acogió con ilusión el llevar a los colegios la fantasía y la imaginación que esconden libros, cuentos, fábulas, retahílas, poesías… No en vano había estudiado Pedagogía y estaba convencida de que el centro escolar era el mejor lugar para esparcir las semillas de la creatividad.

Tras visitar coles y más coles, descubrió que el entorno no era todo lo maravilloso que había imaginado. Los niños no siempre estaban receptivos y había que hacer un esfuerzo de motivación para mostrarles la diversión que esconden los libros. Tuvo que aprender a adaptar los espectáculos por ciclos para ofrecer a cada edad lo que más les gustaba, según sus intereses. Más tarde comprendió que había que adecuarlos al aula, a las necesidades de la editorial, a los gustos de los profesores, a las pretensiones de los padres… Tenían que ser sesiones dinámicas, participativas, con mucha acción.

 

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