El boletín n.º 37 de noviembre de 2015 es un monográfico sobre narración oral en el aula coordinado por Sonia Carmona. Dentro de los artículos realizados para dicho boletín se encuentra esta entrevista que le hizo Raquel López Cascales a Toni Solano, profesor de lengua y literatura en ESO y Bachillerato.

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Buenos días, Toni, nos ponemos en contacto contigo porque hemos sabido de tu trabajo en el aula relacionado con la oralidad; en concreto con la utilización de los cuentos en tu asignatura de lengua y literatura. Como profesionales del arte de contar cuentos, nos llena de alegría y satisfacción conocerte a ti y a tus propuestas y queremos aprovechar esta nueva amistad para que nos hables de tu trabajo, de tu día a día. ¿Preparado? Pues, adelante.

 

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes relacionado con los cuentos?

Recuerdo que de pequeño viajaba mucho con mi familia en tren y que mi padre siempre me llevaba antes a comprar cuentos para leer en esos largos recorridos, una lectura siempre acompañada del incesante traqueteo de los vagones sobre la vía. Eran cuentos clásicos de colecciones muy habituales de la época (Toray, Fher, María Pascual, Juventud, Sopena...) y también clásicos o novelas ilustradas, como las de Bruguera. Aunque somos una familia de origen humilde, en mi casa nunca han faltado los libros y mis padres siempre colmaron mis ansias de leer, algo que he intentado transmitir también a mis hijas, a las que sigo leyendo relatos antes de dormir.

Con motivo del boletín n.º 36 de AEDA, un monográfico sobre el panorama de narración oral en Argentina, pedimos a Fer Narradora que entrevistara a Ana María Bovo.

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Comparto aquí una entrevista a Ana María Bovo, quien es una referente destacada de la narración oral en Argentina y en mi vida profesional, ya que fue mi maestra y quien me inició en este arte. 

 

¿Cómo y cuándo empezaste a contar?

Casi sin darme cuenta, me hacía cargo del anecdotario familiar en la sobremesa de las reuniones hogareñas, y luego lo empecé a hacer regularmente como docente en mis tempranas épocas de maestra jardinera [de Educación Infantil]. Descubrí el placer que nos causaba, a los chicos y a mí, contar y escuchar historias.

El boletín n.º 36 de octubre de 2015 es un monográfico sobre el panorama de la narración oral en Argentina coordinado por Estrella Escriña y Pep Bruno. Dentro de los artículos realizados ex profeso para dicho boletín se encuentra esta entrevista que Estrella Escriña hizo a la narradora argentina Marta Lorente.

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¿Cómo empezaste en la narración?

Me acerqué a la narración por pura casualidad. Estaba estudiando teatro con Lito Cruz y terminado el trabajo con él, me sugirió seguir la formación con Augusto Fernández. Hete aquí que el buen señor cobraba sus cursos en dólares y en Argentina estábamos pasando por un proceso de hiperinflación y otros desastres económicos (año 86/87 aprox), así que decidí esperar. Mientras tanto, pensé en hacer algún taller corto y ahí fue que encontré el anuncio de un taller de cuentacuentos (denominación que nunca me cayó simpática y que, además, a pesar de los 2 elementos que la forman, nadie entiende de qué se trata).

El boletín n.º 36 de octubre de 2015 es un monográfico sobre el panorama de la narración oral en Argentina coordinado por Estrella Escriña y Pep Bruno. Dentro de los artículos realizados para dicho boletín se encuentra esta entrevista que le hizo Pep Bruno a la narradora argentina Ana Padovani.

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¿Cuándo empezaste a contar y por qué motivo?

Tengo recuerdos de haber tenido contacto con los cuentos y los libros desde muy pequeña. Luego disfruté mucho contándoles a mis alumnos cuando fui maestra en una escuela rural. Esto quedó adormecido cuando me licencié en Psicología y comencé a dedicarme a esa profesión.

A mediados de los 80, durante unas vacaciones en la costa, me ofrecí para leer cuentos en una librería instalada en una carpa en la plaza. A los pocos días comencé a notar que "me escapaba" de los libros, por lo que se me ocurrió dejarlos y comenzar a contarlos de viva voz (nunca había visto un narrador). Resultó tan exitoso que el dueño del local decidió colocar unos troncos alrededor de un gran árbol y me propuso que lo hiciera allí. A partir de ese momento aquello se convirtió, sin proponérmelo, en un espectáculo al que los padres llevaban a sus niños al atardecer, después de la playa.

Paula Carbonell entrevista a Isidro Ferrer para el Boletín n.º 29 de AEDA.

 

Esta no es una entrevista al uso porque el entrevistado no es un tipo al uso, con veintidós premios en su haber, entre ellos: el Premio Lazarillo 1996, Premio Nacional de Diseño 2002, Premio Nacional de Ilustración 2006 o el European Design Awards en 2008, Isidro Ferrer sigue tomándose cervezas como si tal cosa y además colecciona las etiquetas, etiqueta piedras, hace fotos que solo él entiende y mira el mundo con una curiosidad insaciable para después tallar realidades y convertirlas en sueños (incluso en sueños rotos).

Es un tipo afortunado, incluso si la fortuna siempre es relativa, que se lo digan a él. Isidro disfruta con lo que hace y se nota; en realidad los afortunados somos los que tenemos la suerte de deleitarnos con su trabajo y con sus reflexiones y de conversar con él.

Comenzamos el cuestionario.

IsidroFerrerFoto tomada de aquí.

Charo Pita realizó una misma entrevista a varios narradores y narradoras que contaban habitual o puntualmente para editoriales, tema del boletín nº 28 de febrero de 2015 de AEDA. ¿Quieres comparar respuestas? Aquí puedes leer las de Alicia BululúCharraire cuenterasCharo Jaular y Mario Cos.

 

¿Cuándo empezaste a contar cuentos para las editoriales?

Comencé hace tiempo. Fue algo casual, alguien que se pone enferma, que conozco de casualidad y que me ofrece sustituirla.

¿Para qué edades cuentas?

Al principio sólo lo hacía para infantil, luego se añadió primaria. Con otra editorial comencé con chicas y chicos de la ESO y bachiller y con una tercera empecé a trabajar también con el profesorado.

¿Qué le aporta al narrador principiante narrar para editoriales? 

Basándome en mi experiencia, creo que la aportación principal en los comienzos es el rodaje. Aunque hay más, la búsqueda de conexiones con la lectura, los recursos que vas encontrando y que te vas inventando para que la actividad quede bien, por un lado, y para que el alumnado disfrute de la sesión, por otro.

¿Qué le ofrece al narrador ya consolidado trabajar para editoriales?

Una vez que te conocen y que confían en ti, te ofrece la posibilidad de “experimentar”, de llevar a cabo proyectos que quizás sería difícil desempeñarlos de otra forma. También te ofrece “contactos”.

Charo Pita realizó una misma entrevista a varios narradores y narradoras que contaban habitual o puntualmente para editoriales, tema del boletín nº 28 de febrero de 2015 de AEDA. ¿Quieres comparar respuestas? Aquí puedes leer las de Alicia Bululú, Charraire cuenteras, Charo Jaular y Gloria Sagasti.

 

¿Cuándo empezaste a contar cuentos para las editoriales?

En el año 2006

¿Para qué edades cuentas?

Para las editoriales, infantil y primaria de 3 a 12 años; en el resto de ámbitos de 3 a 107. De 0 a 2 pueden venir a la sesión y muscular la escucha, pero no cuento explícitamente para ellos. Esta pregunta me está haciendo reflexionar. Lo de los 107 está testado, la sesión se celebró en su honor.

¿Qué le aporta al narrador principiante narrar para editoriales?

Te contaré lo que me ha ofrecido a mí:

En lo técnico: La toma de conciencia de qué espacios son adecuados para lo que hago y cuáles no. El gimnasio del colegio no lo es. También saber a qué número de personas, como público cautivo, puede llegar mi propuesta sin perjudicar la calidad de escucha en el auditorio.