No es la primera vez que en AEDA abordamos los vínculos de la antropología y la narración oral. Y confío en que no sea la última, porque el tema da para mucho más. Remito por ello en primer lugar a la recopilación coordinada por Almudena Francés, que precedió este boletín: El antropólogo en casa. La selección de enlaces es tan útil como apasionante.

Para este boletín he querido ofrecer un menú degustación de los diferentes apartados donde pueden confluir la narración oral y la antropología y beneficiarse mutuamente de las posibles sinergias. Ambas tienen mucho en común, como Marian Colina, investigadora de una lucidez inestimable, nos detalla en su magnífico artículo “Antropología y narración oral, o cómo reinventarse y resurgir”

Almudena Francés, mujer de palabra, nos hace la crónica de “Som rondalla, historias de vida”, que también puedes leer en catalán. Unas jornadas organizadas junto a Tània Muñoz que tuvieron lugar en la biblioteca del Museu Valencià de Etnología y que surgieron de la necesidad de encontrarse profesionales de diferentes disciplinas dedicadas al estudio y divulgación de la etnopoética, de la recopilación, el estudio y la difusión de la rondallística y de la narración oral. Tal y como ella nos relata, las narradoras y narradores bebemos de las fuentes de las personas recopiladoras y, a la vez, recopilamos historias, practicamos un arte escénica, que está cerca del teatro. Somos un punto en un universo amplio muy correlacionado.

El narrador Diego Magdaleno nos comparte un ejemplo conmovedor de esta conexión entre “Antropología y Narración Oral”, donde se refiere la experiencia de la recopilación de las historias de una localidad, Alosno y su devolución posterior a la comunidad. "La oralidad como juego". Una mirada ampliada, inclusiva, respetuosa con la tradición y al mismo tiempo comprometida con el legado que se ofrece a las nuevas generaciones.

Soledad Felloza, narradora de estirpe e infatigable andariega, en “Arqueología de la memoria” nos recuerda que narradores y narradoras orales trabajamos con un patrimonio inmaterial y que el oficio nos lleva a lugares que tienen historia(s). Así nos pasa que nos enamoramos de los topónimos. La tradición oral explora también las huellas que dejamos los seres humanos.

Por mi parte, yo he querido analizar, desde una perspectiva antropológica, la relación entre “Mito y Ritual”, porque encuentro que la narración oral comparte –o puede hacerlo- muchos elementos con lo ceremonial. Como práctica escénica está conectada también al rito, a la experiencia de lo sagrado y a lo transcendente. 

Pero no todo es un lecho de rosas en esta relación entre Narración Oral y Antropología. Natalia Cantero, periodista y escritora, nos comparte en su colaboración: “La imposible clasificación de los cuentos folclóricos”, algunas de las dificultades para establecer una catalogación de los cuentos folclóricos. Aunque algunos intentos se han revelado particularmente útiles, la narración oral se resiste a etiquetas determinantes y a clasificaciones rígidas. 

Cerramos este boletín con una aportación de lujo de un maestro de maestros. Nuestro folklorista de cabecera, un habitual de los foros de reflexión sobre la tradición oral y la cultura popular: José Manuel Pedrosa Bartolomé, pasión y rigor científico a partes iguales, que nos introduce con su artículo: “Literatura oral, etnografía y medios audiovisuales y virtuales”en la etnografía y en cómo las nuevas tecnologías han cambiado los métodos para realizar los registros orales.

Les invitamos a degustar este Boletín, así como a deleitarse con los cuentos contados a viva voz que pueden ir a buscar a nuestra Agenda de Febrero. 

El Boletín n.º 79 ha sido coordinado por Virginia Imaz.


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