Y es que esta es la historia de un cuentacuentos llevada al cine. Y es que los cuentos nos permiten crear, nos permiten soñar, nos permiten imaginar un mundo tan fantástico como los universos creados por Tim Burton; nos permiten hacer una vida a nuestro antojo. 

Desde que nos despertamos, desde bien pequeños, compartimos con nuestros amigos del cole, con nuestra pareja o con nuestro compañero de trabajo lo que ese día nos ocurrió, lo que nos dijo el abuelo, esa anécdota de camino al metro; y en ese momento se ponen en juego 4 realidades:

  1. La que tú viviste
  2. La que tu oyente se imagina
  3. La realidad
  4. Y esa que tú decides contar

Las personas lo vivimos a diario. Los narradores lo hacemos por profesión. Los guionistas para llevarlo a un papel. El actor para recrearlo. El director por esa necesidad de contar aunando todos los componentes de un rodaje y el cámara para contar la historia a partir de sus planos.

Y eso es Big Fish, un cuento de cuentos, una historia compuesta de pequeñas historias que nunca dejan de ser una, un filme lleno de la particular magia de Tim Burton en la que todos cuentan.

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La película Big Fish me ha acompañado desde siempre, y es un relato basado principalmente en tres aspectos filosóficos y psicológicos: la grandeza y la libertad del ser humano, la persecución de los sueños y, por último, el poder de decidir en qué creer. Todo ello a través de metáforas que llevan a hacernos dudar entre fantasía y realidad.

Su protagonista, Edward Bloom, es un padre que cuenta la historia de su vida convirtiendo las pequeñas anécdotas en auténticas aventuras, en las que por supuesto, él es el héroe. 

Como dice Will en Big Fish, “somos las historias que contamos y por ellas seremos recordados cuando faltemos”. Y así ocurre en nuestras vidas, porque la realidad supera a la ficción y en nuestra mente tenemos una película que ensalza las historias que nos contaron nuestros seres queridos sin preguntarnos cuánto tuvieron de fantasía o realidad.

Ya que "un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final él mismo se convierte en esas historias". Unas historias que "siguen viviendo cuando él ya no está" y "de esta forma, el hombre se hace inmortal". Nuestros seres queridos se van, nosotros nos iremos… pero nuestras historias siempre perdurarán.

Como narradores, tenemos la bonita tarea de relatar historias que hacen inmortales a sus protagonistas en la memoria de quienes las escuchan.

El legado que nos deja un ser querido cuando fallece es aún mejor.

A base de contar sus historias las vamos ‘mejorando’, cambiando y adaptando al recuerdo que tenemos de esa persona.

Edward, el protagonista, dejó huella en múltiples personas a quienes hizo co-protagonistas de sus propias historias. El secreto: vivir la vida con emoción, imaginándola como un cuento en el que debes estructurar una introducción, un nudo y un desenlace. Siempre manteniendo la atención de los espectadores, tus seres queridos, a los que dejarás como legado esas historias que viviste con tanta emoción, para que ellos puedan recordarlas y, a su vez, recordarte a ti cuando ya no estés.

Y ese es nuestro propopósito de narradores: ser protagonistas de nuestra propia película, contando historias, aventuras y desventuras como si las hubiésemos vivido, ya sean nuestras o de otros.  

En este boletín he tratado de despiezar una película que ha marcado a todo aquel que la vio, una (nuestra) profesión llevada al cine. He querido reunir por tanto a tres profesionales del séptimo arte y a uno de la narración oral, para que cada uno, desde su profesión, nos hable de cómo recibe la cinta:

  • Guionista: Gustavo Fuertes,  guionista y director de cine galardonado con varios premios internacionales por sus trabajos. Ha sido profesor en diferentes escuelas y universidades. Actualmente está escribiendo su primera novela de ficción y ha colaborado con el artículo "Desde el guion".
  • Cámara: David Castro, cámara y realizador desde hace 7 años en la productora Elfarero Audiovisuales. Filmación y realización de vídeos musicales, festivales, turismo y reportaje social. Colabora en este boletín con el artículo "Desde la realización".
  • Actor: Emilio Linder, actor y músico Argentino residiendo en España con títulos como en teatro Mucho ruido y pocas nueces de W. Shakespeare, dirigida por J. C. Corazza. En cine Los fantasmas de Goya de Milos Forman, Wings of fame, con Peter O’Toole, Carmen de Vicente Aranda o La voz dormida, de Benito Zambrano y series como Al salir de clase o Isabel, entre otros muchísimos títulos. Para esta ocasión ha escrito el artículo titulado "Desde el trabajo actoral"
  • Narrador oral: José Manuel Garzón, actor, narrador oral y director teatral con más de 40 años de experiencia dentro de las artes escénicas que nos ha escrito el artículo "Desde la figura del narrador".

Por otro lado y para rematar, quise pedir la colaboración de algún otro narrador y narradora que nos hablara de su película favorita bien inspirada en un cuento o bien con un cuento como protagonista. Y esto me han dicho Filiberto Chamorro, Chus Álvarez, Carmen Conde y Elia Tralará en el artículo titulado Mi 'cuentícula' favorita.

A todos… gracias. Y a quien no vio Big Fish… este es el momento.

Como sabemos que después de verla os quedarán ganas de escuchar más cuentos, os dejamos nuestra programación de cine en la agenda de Marzo.

 

El Boletín n.º 80 ha sido coordinado por Erica González Miguel

 


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