
Érase que se era, cuando nuestras bisnietas todavía no existían, que los artículos del Boletín n.º 106 decidieron elegir cuentista. Hasta ese momento las tornas estaban invertidas; eran las narradoras o los narradores quienes elegían el artículo. Pero quizás por ser el número 106, cuya rima juega con revés, o ser imaginado por una tal Revuelta —su apellido lo dice todo—, o que los astros se habían confabulado para jugar a otra cosa, sucedió así.
La primera afectada por esta situación, o mejor dicho, la primera en caer en este enredo fue Estrella Ortiz. Las ideas del artículo “Jugar de verdad” la atraparon y la dejaron sentada delante del teclado una mañana entera, sin poder pensar en otra cosa, hasta que lo dio por finiquitado. De la misma manera que ella con sus chinchines atrapa su lugar pensativo, las palabras la transportaron a una reflexión donde no solamente jugaban al corro chirimbolo, sino que hacían malabares con las ideas. Para transmitir cómo ella juega y se la juega muy en serio cada vez que cuenta. Eso sí, también se lo pasa pipa; una cosa no quita la otra.
Luego está Diego G. Reinfeld, como si el espíritu de Cortázar o de Pepito Mateo le hubiera poseído. Su artículo le pone frente a la rayuela, haciéndonos saltar por los distintos textos, llevándonos a la infancia y jugando a tope, sin tope, con reglas y recomendando saltárselas, unas instrucciones surrealistas y listas para caminar de su mano. También varias voces se adhieren a su cerebro, desnudando o desanudando o deshojando la reflexión para jugar todas juntas. ¿Quieres aportar las tuyas? Aquí tienes Un juego, una advertencia y varios escritos.
Saliendo por el centro de la introducción a este boletín, vemos la barba y la melena de nuestro querido Pep Bruno, seguido de sus meditaciones, armado de sus argumentos y cavilaciones, dispuesto a compartir, como siempre, todas sus elucubraciones, sus especulaciones, ideas, consejos y sugerencias. Y al igual que yo no he podido evitar jugar a los sinónimos, le pasa lo mismo a él, pero ¿qué elementos utilizará para jugar a los semejantes, análogos, iguales, correspondientes, parecidos, semejantes, equivalentes? ¿Alguien lo adivina? Aquí está El cuento contado como espacio de juego.
El último jugador que se incorpora a esta partida es Rubén Martínez Santana, además de utilizar sus manos para tocar el piano o contar deliciosos cuentos de dedos, los deja caer sobre el teclado para que le ayuden a reflexionar con nosotras. Nos lleva a preguntarnos sobre la utilidad de narrar que al igual que el juego no resultan actividades prácticas, provechosas, funcionales. Y aunque acompaña este divagar por muchas citas de otros pensadores en la materia, nos deja abierta la respuesta para que nosotras, lectoras intrépidas, juguemos a buscar la respuesta. Otras reflexiones me explican esa sensación que tengo al contar jugando; es como que vuelo. Él lo dice de forma más original y literaria, hablando del arrebato y la libertad al contar en "El juego de tomarse la Narración Oral en serio".
Instrucciones para jugar este boletín:
- Tiempo (tiempo de dejarse llevar por las palabras, tiempo de no pensar en tengo que…, tiempo de querer jugar con nosotras).
- Gafas (si utilizas el móvil y, como a mí, la presbicia te acompaña).
- Ganas (esto es muy personal y relativo; cada uno decide si tiene ganas o no).
- Internet (se da por hecho que sí tienes; si no, sería imposible que estuvieras leyendo esto).
- Tener más de 18 años (algunos artículos contienen un alto contenido sexual).
- Ser una persona con humor (contiene trazas de surrealismo; para los intolerantes, tranquilos, nada de gluten).
- Interés por la temática (es muy parecido a Ganas anterior, aunque tiene sus matices que ahora no desarrollaré, porque tengo que terminar con la introducción para que podáis empezar a jugar de una vez).
Adelante, abran juego, narradoras/es.
El Boletín n.º 106 - Abran juego, narradoras/es, ha sido coordinado por Elena Revuelta



