A modo de historia

En el año 2006 el festival de narración oral de Alcalá de Henares, que por aquel entonces se llamaba “Palabras en la calle”, propone a una serie de salas de ocio nocturno de la ciudad que acojan sesiones golfas. Una de estas salas fue La Corrala. La sesión golfa estuvo impecable tanto en público como en espectáculo. Fue una de esas sesiones que hacen oficio y que hacen público.

Al terminar, una persona del público se acercó para felicitarnos por lo que acababa de ver y para saber más. Quería saber dónde podía escuchar más cuentos, cómo mantenerse informado, quería más. Nosotros le tomamos su dirección de correo electrónico y a partir de ese día le mantuvimos informado de todas nuestras propuestas a través de nuestro boletín.

En septiembre de 2007 esta persona, Iván de Pedro, nos llama y nos dice que gestiona en esos momentos La Corrala. Y que él quiere cuentos en su sala. Así que nos reunimos con él y no fue difícil llegar a un acuerdo. Comenzamos a programar.

Desde octubre de 2007 hasta diciembre de 2008 se programaron y llevaron a cabo en La Corrala 34 funciones de narración oral para adultos semana tras semana, exceptuando los períodos vacacionales. Funciones todas ellas con narradores y narradoras nacionales e internacionales diferentes, sin una sola repetición. Funciones que gozaron en la mayoría de las veces de gran calidad y de una buenísima respuesta por parte del público.

 

 

En diciembre de 2008 el proyecto se acaba. El dueño decide traspasar la sala y las nuevas personas que se van a hacer cargo del negocio no tienen en mente la narración oral ni de lejos. Sin embargo, el proyecto no había muerto, solo estaba descansando, aunque nosotros no lo sabíamos, porque las navidades de 2011 nos trajeron de nuevo a Iván de Pedro, y a nuestra querida Corrala. En seguida nos pusimos a programar, con cierto miedo eso sí, el parón había sido muy grande, y la situación económica del país en general y de nuestra ciudad en particular había cambiado, ¿habría respuesta? Decidimos no aventurarnos con una programación semanal sin saber antes si el público respondería, así que planteamos las sesiones cada quince días. Y la respuesta no se hizo esperar, el público de los cuentos estaba ahí, deseoso de escuchar. Desde febrero a junio de 2012 volvieron a pasar nueve cuentistas más. Un éxito.

 

Las claves del éxito

Que La Corrala se haya convertido en un lugar de referencia dentro las programaciones estables de narración oral en nuestro país se debe a varias claves. En primer lugar a la apuesta incondicional de su dueño que sabe perfectamente de qué va esto de los cuentos. Que lo respeta y lo quiere.

En segundo lugar una programación de calidad en la que siempre hemos intentado mostrar las diferentes maneras de narrar, los diferentes estilos, la variedad que hace grande al oficio de la narración oral. La Corrala no se caracteriza por la endogamia presente en otros espacios de cuentos, todo lo contrario, es un espacio muy abierto siempre desde criterios de calidad. También nos hemos equivocado, en ocasiones el narrador tuvo un mal día, o la narradora no eligió bien el repertorio, o nosotros depositamos demasiadas expectativas en la persona programada. Equivocarse pasa factura, nos hace retroceder parte del camino andado.

La generosidad de los narradores y narradoras que han pasado por La Corrala es también un elemento que sostiene el éxito del proyecto. Generosidad por aceptar venir en muchas ocasiones desde lejos solo por el placer de trabajar en este espacio, porque el caché que se maneja pocas veces satisface más allá de los gastos de desplazamiento y alojamiento.

No podemos olvidar tampoco la difusión que realizamos de la actividad. Se elaboran dosieres de prensa y se envían a los medios de comunicación local y del Corredor del Henares. Y estos la mayor parte de las veces nos corresponden, y es de agradecer. Difusión a través de la web y el blog de Légolas, de las redes sociales y con el boca a boca. Y la crítica. Sí la crítica, que encargamos a alguien del público cada semana, y que con criterio y pulcritud nos remiten para colgarla en la web. 

Y finalmente, y quizá el más importante, es el público que sostiene con su presencia y consumo esta actividad. Un público respetuoso, atento, que acude a la sala por el  placer de escuchar, que acude con ganas de escuchar buenas historias. Un público heterogéneo donde los haya, con edades muy diversas, con corbatas y americanas, con rastas y piercings, solos o en grupo, noveles o veteranos… Y todos ellos con un interés común, los cuentos.

 

Mirando hacia el futuro

Arrancamos ahora una nueva temporada, misma idea, mismos objetivos y mismo formato. Pero hay una novedad, ampliamos, una nueva sala se une al proyecto. La Posada del diablo acogerá los cuentos y las propuestas más golfas y arriesgadas en las noches de los viernes. “Los viernes échale cuento” es el nombre que recibe esta programación y será dos viernes al mes, alternándose semanalmente con las sesiones de La Corrala. De esta manera tendremos cuentos en Alcalá todas las semanas. Un placer y un riesgo a la vez. Es época de arriesgar y de disfrutar de los pocos placeres que no nos pueden quitar, la palabra dicha.

 

Légolas colectivo escénico

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